lun. Sep 28th, 2026

La decadencia de una sociedad no aparece de la nada. Hay gobernantes que toman decisiones, académicos que forman ideas y adultos que establecen, con sus palabras y sus vidas, aquello que una generación aprende a considerar normal.
Isaías presenta una sociedad en decadencia, pero no comienza señalando a los jóvenes. Señala a quienes tenían la responsabilidad de conducirla.
Cuando quienes deben guiar abandonan la verdad, quienes vienen detrás terminan viviendo las consecuencias. Y entonces preguntamos: ¿qué está pasando con nuestros jóvenes?
Tal vez la pregunta debería ser más incómoda: ¿Qué les hemos enseñado? ¿Qué les hemos permitido? ¿Qué les hemos dejado como ejemplo?
Una sociedad que normaliza la corrupción, relativiza la verdad, desprecia la responsabilidad y menosprecia a Dios no puede sorprenderse cuando esas mismas conductas aparecen en sus nuevas generaciones, dejándolos expuestos y vulnerables.
Isaías continúa diciendo: «Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia…» — Isaías 9:17
Dios no ignora la responsabilidad de quienes han permitido que una generación se pierda.
Si los mayores abandonan la verdad, los jóvenes heredarán confusión.
Si los adultos normalizan el pecado, los jóvenes crecerán pensando que es normal.
Si los padres se desentienden de su responsabilidad espiritual, alguien más terminará formando el corazón de sus hijos.
Si queremos una generación diferente, debemos atrevernos a ser la generación que cambie el rumbo. Porque la pregunta no es qué clase de jóvenes estamos dejando al futuro, es qué clase de adultos estamos decidiendo ser hoy.
«El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola. Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden. Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.» Isaías 9:15-17
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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Por Admin

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