Luz María Ortiz Quintos
El 6 de febrero de este año realizamos una encuesta telefónica para conocer la opinión de los ciudadanos del estado de Nuevo León. La pregunta era: ¿Si hoy fueran las elecciones, votarías por una mujer o por un hombre para gobernar Nuevo León? De las 498 respuestas obtenidas, el 52 % votó por una mujer y el 48 % por un hombre.
Estamos en las etapas previas a las precampañas y ya empiezan a darse a conocer los nombres de posibles candidatos para las elecciones de 2027.
Me parece muy interesante el resultado de la encuesta que realizamos, en la que se refleja una preferencia por una gobernadora.
Nuevo León, ¿está listo para que una mujer sea quien lo gobierne? Nuestra medición nos dice que sí. La pregunta siguiente será si, independientemente de quién sea la mujer candidata y del partido político que la postule, los neoleoneses estamos listos para un cambio en la forma de gobierno.
En un foro de ciudadanos ocupados por un buen gobierno, me permití expresar mi opinión: lo que queremos es a la persona que esté más calificada, que tenga experiencia y cuya trayectoria nos dé confianza. La credibilidad de un buen trabajo reside, finalmente, en quien lo ejerce.
Podemos encontrar muchas opciones de grupos políticos: algunos con muchas décadas en el gobierno, otros de reciente creación y algunos más que son completamente nuevos. Pero insisto: la persona es la que genera la confianza para el cambio que anhelamos.
Al votar por las oposiciones, no necesariamente hemos salido de lo mismo, o incluso podemos haber quedado menos bien. Ya es tiempo de elegir en conciencia y dar oportunidad a gente diferente, de preferencia con madurez, sin importar la edad. Podemos encontrar jóvenes muy maduros, así como personas no tan jóvenes con mucha inmadurez.
Todos somos responsables de lo que hoy vivimos, por formar parte del sistema público o privado, o por permanecer indiferentes ante tantas áreas de oportunidad en la gobernanza de todos los niveles de gobierno. No generalizó, pero sí destacó que existen situaciones que debemos atender y corregir.
Lo que considero que debemos evitar es que haya personas en el poder y en la toma de decisiones que utilicen su posición para fines personales, familiares o para beneficiar a círculos de amistades, aunado a cualquier acto de corrupción.
Al final, más allá de si quien gobierna es hombre o mujer, lo verdaderamente importante debería ser contar con personas capaces, preparadas, con experiencia, credibilidad y compromiso con Nuevo León.
Porque el cambio que anhelamos no depende solamente del género de quien gobierne, sino de la calidad de la persona que elegimos para hacerlo.
