¿Qué es la verdad?
«¿Qué es la verdad?», preguntó Pilato a Jesús.
La pregunta parece intelectual, pero en realidad es mucho más profunda. Porque dependiendo de lo que entendamos por verdad, cambia nuestra manera de vivir, de gobernar, de juzgar y hasta de entender al ser humano.
Para una concepción meramente intelectual, la verdad es algo que se conoce, se analiza y se posee. Quien cree tenerla puede convertirla en una herramienta de poder: “esta es mi verdad, esta es tu verdad y todas las versiones merecen el mismo respeto”.
Pero la perspectiva bíblica nos lleva mucho más lejos. La Verdad no es simplemente algo que conozco; es Alguien ante quien me rindo. Jesús no dijo simplemente que conocía la verdad. Dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.» Juan 14:6
La Verdad tiene rostro. Tiene carácter. Tiene justicia y bondad.
Por eso, cuando la verdad deja de ser una realidad absoluta y se convierte en una construcción personal, todo puede volverse relativo. Ya no importa tanto lo que es verdadero, sino quién tiene el poder para imponer su versión de la verdad.
Y ahí comienza el peligro. Porque si yo poseo la verdad, puedo utilizarla para juzgar a los demás. Pero si la Verdad me posee a mí, entonces también me juzga a mí.
Yo no soy dueño de la verdad. Le pertenezco a la Verdad.
Antes de que Pilato preguntara «¿Qué es la verdad?», Jesús ya había declarado:
«Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.» Juan 18:37
Jesús no vino a presentar una teoría sobre la verdad. Vino a dar testimonio de ella.
Y hay algo profundamente irónico en la escena: Pilato tuvo la Verdad frente a sus ojos, pero preguntó qué era. Sin embargo, su siguiente declaración revela algo: «Yo no hallo en él ningún delito.» Juan 18:38
Pilato no comprendió plenamente quién estaba delante de él, pero reconoció algo que no podía negar: Jesús era inocente.
La Verdad no necesitaba ser defendida por una teoría. Su propia vida daba testimonio de ella. Por eso, la pregunta de Pilato sigue siendo nuestra pregunta. ¿Qué es la verdad? La respuesta del Evangelio no es simplemente una definición. La Verdad es Cristo.
Y reconocerlo cambia todo: ya no vivimos según lo que queremos que sea verdad, sino según Aquel que es la Verdad. Porque cuando la verdad me pertenece, puedo manipularla. Pero cuando yo pertenezco a la Verdad, ella tiene autoridad sobre mí.
Cristo es la Verdad absoluta, justa y buena. Y ante Él no solamente se examinan nuestras ideas; se examina nuestra vida.
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
Facebook e Instagram: @InstruccionesPersonales
