Cuando el sistema quiere que calles
Sedequías no le pidió a Jeremías que cambiara el mensaje. Le pidió que lo callara.
“Y dijo Sedequías a Jeremías: Nadie sepa estas palabras, y no morirás.” Jeremías 38:24
Y esa sigue siendo una de las formas más efectivas de intimidar a quien confronta lo que está mal: hacerle creer que hablar tendrá consecuencias, mientras guardar silencio le dará seguridad.
Jeremías tenía que decidir entre protegerse a sí mismo o permanecer fiel al mensaje que Dios le había confiado.
También nosotros enfrentaremos esa tentación: callar para no incomodar, suavizar la verdad para no ser rechazados o guardar silencio para evitar problemas.
Pero la verdad no deja de ser verdad porque incomode.
Jesús dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32
La verdad de Dios no tiene como propósito destruir al hombre, sino confrontarlo para restaurarlo.
Cuando Dios corrige, no lo hace porque quiera nuestra ruina. Lo hace porque todavía quiere levantarnos.
Por eso, no confundamos prudencia con cobardía ni silencio con sabiduría.
Habrá momentos en los que hablar será incómodo, pero precisamente entonces debemos recordar que nuestra lealtad no es con el sistema, con la opinión pública ni con quienes quieren que guardemos silencio; nuestra lealtad es con Dios y con Su verdad.
El sistema puede intentar intimidarte para que calles, pero no permitas que el temor te haga cómplice de aquello que Dios te llamó a confrontar.
Porque a veces, decir la verdad no es destruir: es comenzar a restaurar.
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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