jue. Feb 19th, 2026

Por José Luis Garza Ochoa

Con la emergencia nacional y el aislamiento provocado por el coronavirus, la violencia intrafamiliar, los ataques a las mujeres se incrementan. Las tensiones, el estrés y la ociosidad desatan problemas en el seno familiar donde las amas de casa sacan la peor parte.

Dar estadísticas para qué?, Ya las y los especialistas del tema se han encargado de darlas a conocer. Pero así sea una sola mujer la agredida, es condenable el hecho.

Pero más condenable es que pese a que grupos de la sociedad civil y algunas legisladoras han exigido a las autoridades federales y Estatales el compromiso para atacar el problema, son pocos los esfuerzos que se hacen, con la salvedad de acciones aisladas de gobiernos locales.

La falta de empleo, la pérdida de éste por el coronavirus, el hacinamiento, el viejo y caduco machismo, la mentalidad, principios y valores humanos son factores que propician también ese terreno fértil para la agresión a la mujer.

El análisis profundo del tema lo han hecho los especialistas, dan sus razones basadas en el estudio de la ciencia, de la psicología y demás variables. Son mujeres y hombres preparados muy bien para abundar y buscar soluciones al cada vez mayor problema de la violencia intrafamiliar.

Yo agregaría una opinión no basada en la ciencia, pero sí fundamentada en lo profundo del alma: los valores y principios morales, los que se dan en casa, los que ofrecemos los padres de familia bien nacidos.

En mis recorridos por barrios y colonias algún padre de familia tocaba el tema de la inseguridad y la drogadicción: “Licenciado porque nosotros, muchos padres de familia no salimos malandros, a lo más nos echamos nuestra cerveza pero a las diez de la noche estábamos en casa. Nuestros papás nos traían aquí, son valores que nos inculcaron y esos hacen falta”, me dijo mientras chisqueaba los dedos.

Y tiene razón, aunque son otros tiempos, llenos de estrés, de escasez, de excesos, los valores de la familia se inculcan desde pequeños, para formar hombres y mujeres de bien.

A la par de los profesionales que abordan la violencia intrafamiliar, no olvidemos los valores humanos, de lo contrario, ninguna ayuda tendrá resultados positivos… Hasta la próxima.

*El autor es delegado del CEN del PRI en el estado de Tamaulipas; es presidente del Colegio de Jurisprudencia y estudios legislativos en Nuevo León, ha sido diputado local y es un activista por la justicia social.

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