mié. Feb 18th, 2026


Por Rogelio Romero

Mientras el presiente Donald Trump está urgido de recuperar el terreno político que ha perdido debido a la crisis económica, los escándalos políticos y críticas de los demócratas por el manejo de la pandemia de coronavirus, su primer debate con el candidato presidencial demócrata Joe Biden se realizara el próximo 29 de septiembre en la Case Western Reserve University en Cleveland, Ohio.

Aunque faltan 2 meses para que dicho encuentro político se realice, el mandatario republicano ve como sigue cayendo en las encuestas, los últimos sondeos  ubican a su contrincante con una ventaja de siete puntos como minino.

En Texas había 2 sondeos recientes,  uno de ellos ubicaba a Biden con ventaja de 5 puntos y en otros ambos candidatos estaban empatados.

Si Trump pierde los votos electorales de Nueva York, California y Texas el camino para el demócrata Joe Biden se habrá fortalecido para ser  un serio aspirante a la presidencia del país.

Los escándalos políticos siguen haciendo merma en el presidente de una u otra forma dentro de su mismo equipo de campaña, donde ha tenido que meter mano para remplazar a funcionarios que él considera son responsables de su caída electoral.

Contra Trump pesa un historial reciente de decisiones controvertidas, entre ellas la más reciente de querer seguir bloqueando las legítimas aspiraciones de los jóvenes migrantes conocidos como “dreammers” de ser reconocidos como ciudadanos de este país.

Los falsos argumentos expuestos en su campaña publicitaria de que; los “demócratas quieren restar fondos a los departamentos policiales del país”.

Ya lo expusimos anteriormente en esta columna al estadounidense común no le llama la atención si se firmó un tratado de libre comercio con tal o cual nación, aunque en el caso de México muchos norteamericanos desconocen la importancia real del intercambio comercial y la incidencia que tiene en la creación de empleos, así como productividad de ambas naciones.

El electorado estadounidense está metido en una “burbuja” donde solo importa que el mandatario en turno garantice la estabilidad económica y social del país, que sea ejemplo de la defensa de los valores tradicionales en los que fue fundada la nación.

Trump sigue arrastrando la pérdida de credibilidad entre varios sectores moderados de republicanos que alguna vez lo apoyaron y, que ya lo ven como un candidato perdido en su propia realidad.

Parece que recurrir de nuevo al discurso incendiario y provocador, así como tratar de convencer a sus bases políticas de que no ha abandonado su  visión de “patriotismo” y la defensa de los intereses que lo llevaron a la presidencia, es lo único que le queda como plataforma electoral.

Biden llegará a ese primer debate fortalecido por la unidad de su partido y la alianza política lograda con Bernie Sanders, que le permite contar con el fuerte apoyo del movimiento progresista, sus propuestas recuperan la visión de una economía sana y un mensaje de apoyo así como respaldo a temas migratorios que ha enterrado la actual administración.

La alianza de Biden incluye también a importantes y poderosos sindicatos que se han visto afectados por el doble discurso de un mandatario, que dice defender a la industria nacional, pero que en realidad ha traído una gran cantidad de corporativos extranjeros que al menor indicio de ver afectados sus intereses económicos emigrarían de nuevo al exterior.

Dos posturas políticas distintas, dos formas diferentes de asimilar el desarrollo económico con variantes, dentro del mismo sistema capitalista más poderoso del mundo.

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