Óscar Tamez Rodríguez
Tenemos un presidente que no se acongoja si se le acusa de corrupción en su gobierno, eso es corrupción, el titular de administrar lo recuperado de delincuentes y delincuentes de cuello blanco, denuncia que los funcionarios 4T deben ser como maniquí, robots, zombis dispuestos a no pensar y sólo aceptar órdenes. Ante las acusaciones, nada, se responde desacreditando su palabra. Pobre país manejado por una autocracia que ignora todo lo que le desagrada. Poco a poco avanza la intolerancia democrática hacia el radicalismo que se puede volcar en totalitarismo. México se aproxima al punto cero en donde salvamos la pésima democracia que tenemos o enfilamos a la muerte de la democracia.
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