El Papa Francisco reformó el Código de Derecho Canónico para modificar las reglas en torno a las casos de abuso sexual, al reconocer que tanto niñas y niños como personas adultas han sido víctimas de depredadores en la Iglesia católica, con lo que marca un cambio enérgico contra estos delitos.
El cambio histórico también contempla la prescripción de los casos y el llamado “grooming”, táctica de engaño de sacerdotes para tener relaciones con sus víctimas, hecho por el que busca sanciones severas.
El pontífice explicó que la medida responde “a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo” en materia de justicia, al reconocer que los delitos sexuales exigían endurecer la disciplina católica tanto contra quienes cometen la agresión sexual como contra quienes los encubren, luego de varios escándalos sexuales, que la misma Iglesia ocultó.
Entre las sanciones destaca la inmediata destitución y penas justas según la gravedad del delito también por actos de pornografía.
Revisión de más de una década
Luego de un análisis que comenzó en la gestión de Benedicto XVI, en 2009, el Vaticano buscar enmendar las deficiencias en el manejo de los casos de abuso sexual y pedofilia, con lo que reconoce que en el pasado hubo discrecionalidad en el manejo de estas denuncias.
Con ello, el objetivo de la Iglesia es reducir la secrecía de estos casos para sancionar a todos los responsables, luego de múltiples interpretaciones de la ley para evitar remover del cargo a clérigos denunciados por sus víctimas.
Estos cambios a la sección seis del código —con mil 750 artículo—, actualizado por última vez en la era de Juan Pablo II, y que contemplan un marco legal para 1.3 millones de católicos entra en vigor el próximo 8 de diciembre.