Por Rogelio Romero
Muchos intelectuales mexicanos celebran que la Organización de Estados Americanos envió un delegación de observadores internacionales a México para vigilar el proceso electoral que se realizara el próximo domingo 6 de junio pero en realidad ¿Qué trascendencia tiene para nosotros esto?.
¿Afectara de alguna manera los apuntes o críticas que hagan de las elecciones mexicanas los observadores? No lo creo, porque no tienen ningún poder real para influir en las decisiones electorales que tomen el próximo domingo millones de ciudadanos mexicanos.
Los observadores de la OEA están aquí por insistencia de partidos políticos de derecha, sus candidatos y organizaciones civiles así como empresariales afines a su visión de democracia.
La organización que dirige Luis Almagro obedece a un proyecto político de derecha latinoamericana, que se reforzó a partir del 2015, con su llegada a la secretaria general de la institución con sede en Washington.
Dos coyunturas históricas recientes marcan su desempeño en el tratamiento de los problemas de cada nación latinoamericana; Los casos de Bolivia y Colombia.
En primera instancia es por demás sabido que los falsos reclamos de un fraude electoral en Bolivia contra Evo Morales quedaron al descubierto tras el regreso de la izquierda al poder en ese país, destapando toda la trama de corrupción, intereses trasnacionales y falsos reclamos de fraude que se realizaron contra el entonces gobierno boliviano encabezado por el ex presidente Evo Morales.
La mayoría de los líderes de derecha y militares que participaron en esa coyuntura histórica en Bolivia están hoy en la cárcel acusados de conspiración, insubordinación y corrupción política. La OEA no dice nada al respecto.
El otro caso internacional son los problemas sociales y políticos que viene enfrentando desde hace más de un mes el presidente colombiano Iván Duque, todo por querer impulsar una reforma fiscal contraproducente para los raquíticos ingresos que hoy obtiene la mayoría de la población en Colombia.
Esto inició una serie de reclamos civiles no solo contra de la pretendida reforma tributaria, sino también contra una serie de demandas sociales que han incumplido los gobiernos colombianos.
Los signos de la represión policial aparecieron en las calles del país, la política del garrote practicada por Duque asi como las violaciones a derechos humanos, desaparición de personas así como víctimas de la violencia política parecen ser temas que la OEA, solo observa desde la superficie pero sin llegar al fondo.
Entonces qué podemos esperar de las “observaciones” de la OEA en México durante la jornada electoral, será interesante ver cómo reacciona el organismo latinoamericano ante la estructura política de un país que decidió sustituir el rumbo neoliberal que seguía por un gobierno de centroizquierda.
No somos Bolivia ni Colombia, aquí las fuerzas armadas no se van a levantar en armas contra el presidente del país, ni los reclamos de fraude donde pierda la derecha van a desembocar en violencia política mayor.
La inoperatividad de la OEA será de nuevo ratificada en las elecciones de México, su presencia en el país es más bien de membrete, y la derecha mexicana buscara beneficiarse de los resolutivos que emita como observadora de los procesos electorales nacionales.
Por cierto sería bueno preguntarle a Almagro porque los resolutivos de su organismo nunca son escuchados por el propio Estados Unidos, cuando se trata de las políticas internas de este país.
Estados Unidos no reconoce la injerencia de cortes internacionales en asuntos de justicia relacionados a sus ciudadanos. Entonces ¿Que se puede esperar en el caso de la OEA?