sáb. Abr 4th, 2026

Praxedis Frausto: ¡Que Tipazo!

 Por: Francisco J. Peña Medina

   Son aproximadamente las 3:30 de la tarde y me dispongo a darle un trago a mi cerveza. Helada como el hielo del Ártico. Con desgano, pico el plato de botana que desliza el cantinero sobre la barra del bar y sigo ensimismado en mis pensamientos.

   Hacía menos de una hora, que el entonces coordinador de noticias del Canal 28 y Radio Nuevo León, Alberto Hernández Silva me había notificado que no cubriría más la fuente de gobierno, en la que me desempeñé por más de cinco años durante la administración del entonces gobernador Jorge Treviño Martínez. Para mí, uno de los mejores mandatarios que ha tenido el Nuevo León.

   A partir de ese momento me informó Alberto, sería mi compadre el periodista Armando Zuñiga Medina ( +) el que se encargaría de reportear las actividades del recién ungido mandatario, Sócrates Rizzo García, en aquella época amigo íntimo de Carlos Salinas de Gortari, presidente de muy triste memoria.

“No hay problema–le dije-tú ordenas”.

   En el fondo sentí un gran gozo y contuve el deseo de darle un fuerte abrazo de agradecimiento a Alberto, por cierto, un excelente conductor de TV y un gran amigo. Pues quizás sin proponérselo, me había quitado un pesado grillete. 

  Y es que, ser reportero del gobernador en turno, no es tener vida propia, es desgastante y el tiempo no te pertenece.

   Ví a contraluz el líquido ambarino y valoré el deleite de estar sentado ahí detrás de la barra de un bar a esas horas disfrutando el momento, relajado y sin la presión que te imponía la fuente del Palacio de Cantera.

   En eso estaba cuando se acercó mi camarógrafo de “toda la vida”, Jesús Cárdenas, quien me acompañó siempre fiel, a lo largo de mi trayectoria periodística en la televisión.

“¿Qué hacemos Paco?, no traemos notas hay que salirle”, me sugirió.

“Aguanta, deja ver qué se me ocurre”, le respondí y di otro trago a la botella.

   De pronto se me vino la idea de hablarle al líder de la Sección 19 del Sindicato Ferrocarrilero, Praxedis Fraustro Esquivel para pedirle una entrevista.

   De inmediato marqué a su oficina y me dijo su secretaria que no estaba, que andaba haciendo un recorrido de inspección en la zona de talleres.

“Te encargó que le digas por favor que habló Francisco Peña reportero del Canal 28, que me interesa entrevistarlo” le comenté y le di el número telefónico de la cantina.

“Claro con mucho gusto, yo le doy su recado”, y ¡click! colgó.

   No pasó mucho tiempo cuando sonó el teléfono del bar.

“Paco te hablan”, me dijo el cantinero.

“¿Quien?”.

“Que un tal Praxedis”, me contestó amoscado el barman.

  Hablé con él, le solicité la entrevista, me preguntó en dónde estaba y le dije que en el bar El Obrero propiedad de Rolando Castillo Gamboa, por cierto, amigo de la infancia y de correrías de Praxedis en Valle Hermoso, Tamaulipas.

“No te muevas voy para allá”, dijo.

    En 30 minutos la figura imponente del líder ferrocarrilero atravesó el umbral del bar.

   Tras el saludo de rigor nos enfocamos a la entrevista en la que abordamos diversos temas: sobre programas sindicales, de capacitación e incentivos para mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

  Ya al final de la charla me reveló Praxedis que el entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes, Andrés Caso Lombardo había desviado 3 mil millones de pesos para apoyar la campaña del veracruzano Jorge Peralta Vargas a la Secretaría Nacional del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana.

   Recién había salido la convocatoria de elecciones en el gremio y el proceso estaba en marcha; de ahí la pregunta obligada:

. ¿Estarías dispuesto a participar en las elecciones? inquirí a Praxedis quien andaba ya en campaña para diputado local del Sexto Distrito con sede en Monterrey.

“Desde luego, siempre y cuando el piso esté parejo. Ya es hora de un cambio en el sindicato y acabar con el cacicazgo y las raterías del grupo Héroe de Nacozari”, me respondió contundente.

    Como suele suceder en los gajes del oficio periodístico, la nota de ocho columnas, el “garbanzo de a libra” surgió de improviso al final y cuando menos lo esperabas.

   Sin embargo, fuera de cámara, ya en la sobremesa el dirigente del riel me pidió un favor, mientras se tomaba una cerveza conmigo.

“Te pido de favor que no vayas a publicar lo último que te dije sobre Caso Lombardo y las elecciones”.

“Pero… ¡si esa es la nota Praxedis!”, le contesté desconcertado.

“¡Ya se cabrón!, pero sácala hasta mañana, antes, compártele la información a los corresponsales nacionales y a otros colegas”, luego se despidió con una palmadita en la espalda y un fuerte apretón de manos.

   Y así fue, le pase la nota si mal no recuerdo a David Casas Sauceda corresponsal del periódico El Universal, a José Neme Salum(+) del Excélsior, a Raúl Robledo Ávalos del Día, a Chema Alanís (+) de Notimex y a otros compañeros de la prensa local.

    El impacto mediático a nivel nacional fue demoledor, una pieza de artillería pesada de precisión que mermó fuerzas en el movimiento sindical auspiciado por Caso Lombardo en favor de Peralta Vargas un sujeto de negros antecedentes en el gremio rielero.

   Tal circunstancia le dio grandes posibilidades a Praxedis Fraustro Esquivel de participar en los comicios y de obtener el triunfo.

   Después el líder tejió fino; cabildeó con el gobernador Sócrates Rizzo quién a la vez le abrió las puertas de la residencia oficial de los Pinos y lo demás es grata historia.

Praxedis  ganó las elecciones de forma arrolladora y rompió con un mito: la supremacía que por varias décadas mantuvo el grupo Héroe de Nacozari en la vida sindical de los trabajadores ferrocarrileros en México.

En 1991 ante el presidente Carlos Salinas de Gortari, en un acto histórico, Lorenzo Duarte le entregó a Praxedis Fraustro la estafeta de la dirigencia nacional del sindicato rielero.

   Mientras esto sucedía yo presentaba por motivos personales mi renuncia al Canal 28 y me quedaba sin chamba. Empezaba una etapa de incertidumbre en mi vida.

  Transcurrió el tiempo. Sin trabajo y desamparado fui agotando los recursos del finiquito hasta que por influencias y la valiosa ayuda de mi amigo y compadre Ubaldo Garate Morales me fui a Linares a coordinarle prensa al aspirante del PRI a la alcaldía, Fernando González Morales el famoso “Toby” .

   Un buen día, en una de mis vueltas a Monterrey me encontré al colega Raúl Robledo Ávalos y me comentó que me andaba buscando Praxedis, ya instalado en el Congreso como diputado local y flamante dirigente nacional de los ferrocarrileros.

“Me lo encontré en el Congreso, preguntó por ti supo que andas sin chamba me pidió que te dijera que te anda buscando que le urge hablar contigo” me informó el “Ruly”.

  A los días lo fuí a buscar. Acompañado de un grupo de asistentes y asesores, vi subir a Praxedis las escalinatas del Congreso del Estado ataviado con un elegante traje oscuro y corbata roja de seda.

  Uno de los ayudantes al que le decían “Gori” se dio cuenta de mi presencia y le avisó al líder.

   En eso Praxedis se vino a mi encuentro dando tremendas zancadas y con una amplia sonrisa dibujada en el rostro me dio un fuerte abrazo, emotivo como siempre. A pesar del poder que ostentaba seguía igual de sencillo.

“¡¿Dónde chingado te metes Paco?! ¿andas batallando verdad?, me comentaron que ya no estás en el 28, que andas sin jale”. estaba enterado de mi situación.

“Voy a entrar a sesión (del Congreso) dónde te veo más tarde”, me preguntó

  Le dije que iba a estar en Prensa de Gobierno, que ahí lo esperaba si él gustaba.

“Ahí te busco y ya no te pierdas cabrón”.

  Antes de lo que me imaginé Praxedis llegó solo al volante de una camioneta Ram negra y nos fuimos a comer a un restaurante yucateco por la avenida Universidad en San Nicolás.

    Al terminar la comida saco de un maletín azul un fajo de billetes y me los entregó.

“Ten cómprate ropa y para que traigas para comer, nos vemos la semana que entra”, me dijo.

    Abordamos la camioneta y me dejó en mi departamento de Madero y Zaragoza en el centro de Monterrey, donde viví por más de cinco años en mi época de soltero.

“¡Ah, y vete despidiendo de Monterrey, te vas conmigo a la ciudad de México!”, me gritó desde la ventanilla del auto.

   Siempre pensé que sin decírmelo Praxedis me estaba regresando así el favor que me pidió en aquella entrevista del bar.

   Agradecido, estuve a su lado sirviendole con lealtad y entrega como su jefe de prensa en el Sindicato Nacional de Trabajadores Ferrocarrileros, hasta su cruel asesinato un sábado 17 de julio de 1993 en el estacionamiento del hotel Pontevedra del Distrito Federal.

   Sin duda Praxedis fue un tipazo en toda la extensión de la palabra.

pacoprensa20@gmail.com

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