“Las ideas del pasado, como la creencia de que heredar un legado financiero es la única manera de construir riqueza, ya no son efectivas, y si queremos iniciar nuestro propio legado desde cero es posible, pero solo cuando te abres a las nuevas oportunidades y adoptas un cambio de mentalidad”, asegura Alberto Martínez, CEO de DIAM, desarrolladora inmobiliaria que busca entregar a las personas el poder de construir su futuro, una inversión a la vez.
La principal razón que detiene a las personas de iniciar su camino como inversionistas es que no saben por dónde comenzar y ese miedo genera que se pierdan oportunidades para hacer crecer su capital personal. Para evitarlo es imprescindible informarse y rodearse de aliados y especialistas en la materia.
“Si se van a invertir 300 mil pesos en una propiedad y no se quieren pagar 3 mil pesos para que un abogado revise los contratos es ilógico. Aprovechar la ayuda de especialistas en cada paso es la estrategia ganadora. No vas a escuchar a alguien que nunca ha invertido para que te hable de inversión. Para ser inversionista debes escuchar a los inversionistas, y esto aplica en todas las áreas, desde las financieras hasta las legales”, añade Martínez.
¿Por dónde empezar?
El siguiente gran paso es conocer los modelos, vehículos y tipos de inversión que existen. Esta información permite ir construyendo poco a poco el perfil de inversionista de cada persona y así buscar las oportunidades perfectas para obtener los beneficios en el plazo que se desee o necesite.
Saber, por ejemplo, si se busca tener flujo de efectivo, formar parte de un crowdfunding o entrar a un pool de rentas en el caso de inversión en bienes raíces, reduce considerablemente el tamaño de mercado disponible y permite enfocarse únicamente en aquellas oportunidades que se adaptan al perfil establecido.
Metodología PDP
DIAM comparte que la mejor manera de asegurarse de cumplir este objetivo es a través de la metodología PDP, que consiste en tres sencillos pasos:
1. Proyección: tener un plan concreto para llegar a la meta. Esto es establecer el objetivo final de la inversión, sus pasos y los resultados que se esperan.
2. Disciplina: ser constante y consistente siguiendo este plan. Construir el hábito, ya sea buscando oportunidades para invertir o realizando las tareas
3. Posibilidad: ya con todas las herramientas a su disposición y certeza de que sabe cómo utilizar el dinero para generar valor, el aspirante a inversionista puede comenzar su camino con la confianza de que está aprovechando las mejores oportunidades para sus necesidades e intereses.
