● La falta de infraestructura de carga sigue siendo el mayor freno para la adopción masiva de
vehículos eléctricos tanto en México como en Estados Unidos
● Los vehículos eléctricos son una alternativa más limpia frente a un sector automotriz que
representa alrededor del 14% de las emisiones globales de gases contaminante.
● Para Samej Energy, la electromovilidad no depende solo de los autos eléctricos, sino de una
red de carga confiable, útil y bien planificada que facilite su uso diario
¿Y si mi auto eléctrico se queda sin batería en medio de la carretera? Esa es la pregunta
que se hacen las personas al considerar la compra de un vehículo eléctrico (EV, por sus
siglas en inglés). Aunque esta tecnología avanza con rapidez, su adopción masiva enfrenta
un obstáculo importante: el rezago en la infraestructura de carga.
“El verdadero motor de la electromovilidad no solo son los autos, sino una infraestructura de
carga útil para las personas, confiable y diseñada para acompañar sus trayectos con
seguridad. Si queremos impulsar la transición hacia un futuro más sustentable y eficiente,
necesitamos una red de infraestructura de carga que facilite la vida diaria de quienes
apuestan por un vehículo eléctrico y, sobre todo, que contribuya a acelerar la adopción de
energía limpia”, señala Ari Cassab, CEO de Samej Energy, startup de energía inteligente
que busca un futuro más sustentable, más sostenible y más eficiente.
La industria automotriz está entre los mayores emisores de gases de efecto invernadero a
nivel global. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente, este
sector ha contribuido con alrededor del 14% de las emisiones mundiales de gases de
efecto invernadero (GEI). Ante este panorama, los EV son una alternativa más limpia y
sustentable.
En 2024, las ventas globales superaron los 17 millones de unidades, lo que representó más
del 20% del mercado automotriz, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Y aunque el 42% de los consumidores desea que su próximo auto sea eléctrico, según
McKinsey, factores como los altos costos, las tensiones comerciales y la limitada
infraestructura de carga siguen siendo barreras para su adopción.
Infraestructura: el verdadero cuello de botella
En 2023, Estados Unidos registró 1.4 millones de autos eléctricos, un incremento del 40%,
respecto al año anterior, de acuerdo con la AIE. No obstante, los centros de carga en pleno
2025 siguen siendo insuficientes. En ese sentido, Samej Energy está impulsando un paso
estratégico en la industria con la instalación de una red de estaciones de carga ultrarrápida
en Texas, en respuesta a los desafíos persistentes en cobertura.
El panorama en México es aún más complejo, ya que la red de estaciones de carga también
resulta escasa y mal distribuida, en un contexto en el que existe una creciente demanda.
Diversos estados como Jalisco, Puebla o Yucatán, entre otros, están dando pasos
significativos hacia la electromovilidad, impulsando agendas estratégicas enfocadas en la
transición a energías verdes. “En este sentido, Samej Energy se posiciona como un aliado
estratégico que coadyuva en esos esfuerzos. No basta con instalar cargadores; se requiere
una red inteligente, resiliente y bien planificada que sustente el crecimiento del mercado y
garantice eficiencia energética a largo plazo”, advierte Cassab.
Con proyecciones que anticipan una participación global de más del 40% de vehículos
eléctricos hacia 2030, existe el potencial en Norteamérica de acelerar esta transición, pero
debemos tomar consciencia de que estos avances no dependen solo de autos, sino de una
red de carga confiable y bien planificada. “Samej Energy está liderando esta transformación
con soluciones estratégicas que conectan vehículos, personas y territorios, impulsando una
movilidad más limpia, eficiente y accesible para todos”, concluye Ari Cassab.