Gabriel Contreras
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Monterrey es hoy un sinónimo de diversidad. En su superficie pululan personajes de toda índole, que organizan sus rutinas y su vida de acuerdo a espacios y centros muy desiguales entre sí.
Uno de esos centros es la cantina, cuya importancia ha sido creciente desde los inicios de la modernidad y marcó el ritmo de la era industrial para llegar al siglo XXI con una fuerza extraordinaria y creciente.
Muchos regios, sin decirlo o simplemente en secreto, disfrutan de pasarse la tarde bailando o conversando en El Wateke, que a veces también es un lugar que sabe ponerse bravo.
En estos días, el Wateke tuvo un mal momento y cerró los ojos un ratito, pero ya se repuso y otra vez está a la vista y a disposición de la sociedad regiomontana.
Cuál es el encanto de El Wateke que no se dobla ni ante las tempestades más obscuras?