sáb. Ago 30th, 2025

Gabriel Contreras 

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Las obras escritas en cuya producción se detecte la participación mayoritaria o total de la Inteligencia Artificial no podrán ser registradas ante el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Así quedó establecido en un comunicado oficial que dejará pensativos a muchos creadores independientes, escritores profesionales, aficionados y aspirantes al arte de la escritura en nuestro país.

En Francia, desde el año 2023, las obras realizadas con asistencia de la inteligencia artificial cuentan con un estatus y un ámbito de circulación pública plenamente reconocido.

En los centros universitarios norteamericanos, hoy, es reconocido y aceptado el uso de la inteligencia artificial, aunque su presencia es polémica y en algunos gremios, como el de la cinematografía y la música, aún existen claras y justificadas resistencias al respecto.

En Japón, en 2024, el Premio Akutagawa, el más destacado en la literatura contemporánea de ese país, lo obtuvo Ríe Kudan, una joven escritora que admitió culminar su obra gracias a la asistencia de la inteligencia artificial, específicamente del ChatGPT. Nada que discutir al respecto. Japón vive el presente con los ojos bien abiertos.

En Estados Unidos, Francia y Japón, se abren las puertas para el uso creativo de la AI. Hay claridad y hay buena disposición para entender este fenómeno complejo e imparable.

En México, a través de Indautor se desalienta su aplicación revelando una actitud desconfiada, provinciana y ranchera, solo faltan las cabras y las gallinas para completar el paisaje. No somos Dinamarca, desgraciadamente, pero sí somos Macondo en su condición plagada de aislamiento, ignorancia e ilusiones. Es más, somos casi Haití.

Por Admin

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