lun. Ene 12th, 2026

Por Gerardo Guerrero

A casi dos décadas de que en 2005 el ex Presidente Carlos Salinas de Gortari advirtiera enuna entrevista con Denisse Maerker que México se encontraba en el último lugar entre lospaíses de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) enmateria de calidad educativa, los resultados actuales muestran que el país continúa ocupandolos niveles más bajos en desempeño académico, especialmente en lectura, matemáticas yciencias.En aquel momento, el diagnóstico se sustentaba en los resultados del Programa para laEvaluación Internacional de los Estudiantes (PISA 2003), que colocaron a México en laposición más baja entre los miembros de la OCDE. Dos décadas después, la evaluación PISA2022 confirma que la situación no ha cambiado de manera significativa: el país sigueubicándose en los últimos lugares del organismo en las tres áreas medidas.De acuerdo con los datos más recientes, México obtuvo alrededor de 395 puntos enmatemáticas, frente al promedio OCDE de 472; 415 puntos en lectura, comparados con unpromedio de 476; y 410 en ciencias, lejos del promedio de 485. Estas cifras mantienen al paísen la zona de menor rendimiento entre los 38 integrantes del organismo.El rezago no se explica únicamente por la falta de acceso a la educación. Desde la primeradécada de los años 2000, México logró ampliar la cobertura y garantizar la entrada de lamayoría de los niños y jóvenes al sistema escolar. Sin embargo, ese avance cuantitativo no setradujo en calidad. Expertos señalan que el problema radica en la forma en que se enseña y seevalúa: métodos centrados en la memorización, poca formación docente práctica,evaluaciones repetitivas y profundas brechas de desigualdad entre zonas urbanas y rurales.Aunque se han implementado múltiples reformas, los cambios no han llegado al aula.Entre 2005 y 2025, el país atravesó al menos tres transformaciones mayores en su modeloeducativo:2008: Reforma curricular basada en competencias, orientada a mejorar habilidades y no solocontenidos.2013: Reforma educativa centrada en la evaluación docente, que generó fuertes conflictosmagisteriales.2019: La llamada Nueva Escuela Mexicana, enfocada en inclusión social, pero con menorénfasis en lectura y matemáticas.A pesar de los cambios de enfoque, los indicadores de aprendizaje permanecen prácticamentesin variación significativa.Organismos internacionales advierten que el bajo nivel educativo tiene efectos directos en laeconomía nacional. Países con mejores resultados en habilidades cognitivas tienden a tenermayor crecimiento económico y mejores salarios. En contraste, la falta de aprendizaje sólidoen México contribuye a reducir la competitividad, limitar la innovación y perpetuar empleosmal remunerados.Educación baja = salarios bajos = desarrollo lento.Este es el punto crítico que la OCDE ha destacado reiteradamente. Cuando el nivel educativopromedio de una población es bajo, la fuerza laboral genera menos valor agregado, laproductividad nacional se estanca, los salarios reales permanecen bajos, el consumo internono crece, la inversión en innovación se vuelve mínima y el desarrollo social y económicoavanza a paso lento.Este círculo no es casual; es estructural. En otras palabras, si la educación no mejora, el paísse queda detenido. Y eso es justamente lo que ha ocurrido: México ha crecido en términosmacroeconómicos, pero sin transformar su base productiva de fondo. Ha atraído inversión,pero sin convertirla consistentemente en innovación tecnológica ni en empleos de alto valor.Ha ampliado la cobertura escolar, pero sin lograr elevar de manera significativa la calidad delaprendizaje.La educación no es un tema administrativo, ni un asunto ideológico, ni una discusión deplanes y libros de texto. Es el motor del ingreso, de la productividad y del bienestar. Laconsecuencia social más visible es la baja movilidad social. En México, nacer en un hogar debajos ingresos todavía suele significar permanecer en el mismo nivel socioeconómico toda lavida. La distancia entre esfuerzo y oportunidad aún es amplia.La fórmula para el futuro es tan clara como urgente:Mejor educación.Mejor productividad.Mejores salarios.Mayor desarrollo humano.Países que hace 20 años estaban en posiciones similares —como Polonia o Portugal—lograron avanzar cuando priorizaron formación docente, lectura intensiva y evaluacióncontinua en aula. La evidencia muestra que la mejora educativa no depende del tamaño delpresupuesto, sino de cómo se enseña y cómo se forma a quienes enseñan. Polonia y Portugalno destacaron por gastar más, sino por enseñar mejor.México no necesita solo crecer. México necesita elevar su capacidad de aprender, crear ytransformar. Porque el nivel de vida de una nación no se define por la riqueza que posee, sinopor la inteligencia con la que la construye.La evidencia comparativa demuestra que, aunque el acceso escolar ha avanzado, la calidaddel aprendizaje se ha estancado. La estabilidad del problema a lo largo de veinte años revelaque el reto es estructural: requiere continuidad en políticas públicas, profesionalizacióndocente sostenida y mecanismos de seguimiento que trasciendan sexenios.En resumen, el país no ha logrado salir del rezago educativo dentro de la OCDE desde 2005.Aunque la cobertura escolar se amplió y el discurso pedagógico se transformó, la formaciónpráctica del magisterio fue insuficiente. En las aulas aún prevalece la enseñanza basada en lamemorización por encima del razonamiento, la comprensión y el pensamiento crítico.México no está condenado. Pero tampoco va a mejorar por inercia. La educación no es laconsecuencia del desarrollo; es su causa.El desafío permanece abierto.

Por Admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *