Gabriel Contreras
La soledad no tiene idioma, ni nacionalidad, ni preferencias. La soledad se expresa por sí misma y se adapta a todos los contextos y territorios. Así como está presente en el cine de Godard y de Tarantino, también está muy presente en la visión de Wim Wenders, y “Días perfectos” es quizás una de sus mejores tarjetas de presentación.
En efecto, el oficio de lavar baños no es muy sociable que digamos, y retratar esa rutina en el contexto de las mañanas del Tokio actual, es quizás un gran acierto de este director alemán.
La película es muy directa y muy sentimental, tiene una fotografía minuciosa y un guion perfectamente estructurado. Es una delicia si realmente te gusta el cine, cine de ideas, cine de propuestas.
Pero si eres una persona muy básica y sin capacidad de análisis, mejor ni te asomes a este filme, porque te parecerá algo donde no ocurre nada. Eso parece. En fin, te vas aburrir. Si eres de escasas abstracciones, busca otra opción.