jue. Ene 15th, 2026

Eleazar Fuentes Gutiérrez
El siguiente año, 2027, México estará en elecciones. Se renovarán diputados locales y federales, alcaldes y, en algunos estados, gubernaturas. Quienes estamos metidos en esto sabemos que el juego electoral ya empezó. Dirán que es muy prematuro hablar de ello, pero no lo es. En política, si quieres un cargo de elección popular y apenas te estás decidiendo, ya vas tarde.
Algunos políticos creen que una elección se gana en los dos o tres meses que duran las campañas. No es así. Una elección se gana mucho antes. Hoy es tiempo de sembrar; en campaña se cosecha.
Por eso veremos a muchos políticos moviendo ya sus piezas en el tablero: unos para conservar el poder, otros para disputarlo. Y aquí entra una hipótesis propia, a la que he llegado observando la historia política: los gobiernos no se vuelven más democráticos cuando se acerca una elección; se vuelven más tensos, más nerviosos.
¿Y qué pasa cuando un gobierno siente que puede perder la mayoría en la Cámara, en un congreso local o, peor aún, el Poder Ejecutivo? Empieza a acelerar reformas, modificar reglas, colocar a sus sucesores, blindar posiciones y asegurar espacios de control. En pocas palabras, todo empieza a girar alrededor de la elección siguiente.
Eso es lo verdaderamente interesante de analizar: cómo se comporta el poder cuando siente presión, cuando percibe que el voto puede cambiar el rumbo. El político ya no actúa pensando en gobernar mejor, sino en no perder.
Y ahí es cuando la democracia se pone a prueba.

Por Admin

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