mié. Ene 21st, 2026

Pedro García

Aquí seguimos…¡puro “Gansos Salvajes”¡, voceaba un croquista de base mientras aporreaba sus riñones deslizando con energía el trapeador con el que dejó fulgurante el frontispicio de la sede sindical de la FROC, la CROC.

Su afanoso trabajo tenía un motivo muy especial: el homenaje póstumo en honor del destacado dirigente, ya finado, Agustín Serna Servín. A once años de su desaparición, Agustín continúa moviendo las conciencias y tocando los corazones de los croquistas de todas las columnas sindicales de la central obrera de la avenida Félix U. Gómez.

La convocatoria al homenaje concitó a todos los sindicatos y  a los dirigentes croquistas: transporte, oferentes de mercados sobre ruedas, trabajadores de industria, reparadores, igual las organizaciones que cultivan el gremialismo social. Aquello fue equiparable a un Pleno Sindical.

-Mire-, el compañero señalaba la figura de Agustin en el impresionante mural, junto al Jardín de los Líderes Ilustres donde, presuroso, buscaba el mejor sitio, el más adecuado para colocar la corona floral con una devoción admirable hacia Serna Servín quien en vida destacó por su apasionado liderazgo en defensa de los trabajadores y de la CROC.

¿Aquí? ¿o acá?, preguntaba a quien no le podía responder con autoridad institucional. La cuestión es que el compañero deseaba orlar de la mejor manera el busto de su admirado sindicalista. Colocó la ofrenda recargada en un muro…

-No, no, no, aquí, enmendó.

Y la puso detrás del busto del homenajeado, mostrándose satisfecho de su elección pues, la corona había quedado en el lugar adecuado, coronando precisamente a Agustín. ¡Aquí¡, exclamó…

El click de las fotografías fueron una sinfonía en medio de la mezcla de sentimientos de nostalgia y los recuerdos que había entre los croquistas por la ausencia “del jefe Agustín”, cuya herencia de lucha está bien enraizada lo mismo que su legado de impulso a la educación de los trabajadores y sus familias.

En la CROC Agustín Serna creó, además del sindicalismo social, instituciones de educación, salud, así como su otra gran pasión: el deporte. Por eso, el compañero del aseo sigue abrazado a la leyenda de los Gansos Salvajes en el béisbol.

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