lun. Feb 16th, 2026

Eleazar Fuentes Gutiérrez

Febrero, un mes constitucional. No quería dejar pasar este mes sin hablar de este gran tema.

El Estado mexicano adoptó el mismo modelo federal inspirado en Estados Unidos: una división de poderes, sistema presidencial, bicameralismo, supremacía constitucional; en teoría, nuestras bases institucionales y de poder político nacen del diseño de la Constitución estadounidense de 1787.

Sin embargo, a pesar de que les copiamos el modelo federal y constitucional, no aprendimos a no modificar tanto. La Constitución estadounidense tiene 7 artículos originales y solo 27 enmiendas en más de 200 años; en cambio, México, con 136 artículos, en poco más de 100 años ha tenido más de 700 reformas desde 1917.

Y dirán: ¿está mal que se reforme? Y no, no está mal. Lo que sí se me hace grave es que, en lugar de ser una Constitución como base y guía legal y política, ya es un catálogo ideológico y politizado, con posturas partidarias y personales.

El modelo federal mexicano está inspirado en el estadounidense, pero nuestra práctica es distinta; mientras que Estados Unidos, su Constitución establece principios generales y le da desarrollo a las leyes e interpretación judicial, en México la Constitución se ha convertido en un instrumento de programas sociales, reformas administrativas, ajustes coyunturales y posturas ideológicas.

Pero esta opinión analítica no se trata de decir si una es mejor que otra. Nuestra Constitución mexicana está llena de historia; la reflexión va a que los gobiernos actuales y pasados la han usado como un instrumento a su conveniencia. Nuestra Constitución mexicana fue pionera en los derechos laborales y sociales, sino que cuando la modificas con base en tu interés político y partidario se pierde la estabilidad y el derecho.

¿Qué diría Venustiano Carranza de las más de 700 reformas constitucionales?

Por Admin

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