Luz María Ortiz Quintos
Me encantó una frase que leí en redes sociales ante la moda de los therian: decía juzgo, crítico o acompaño. El término proviene de la palabra “therianthropy”, que une las raíces griegas para “bestia” y “ser humano”.
Si solamente fuera una moda, un juego, considero que no es peligroso; sin embargo, cuando el ser humano busca su identidad en otro ser humano, como por ejemplo un personaje de cine como el que quisiera ser, algún deportista, artista, etc., es algo que suele pasar con mucha frecuencia, es muy común incluso ver a los niños, de pequeños, se visten en sus fiestas infantiles como el personaje que admiran y el tema de la fiesta es del personaje o caricatura que siguen.
En cuanto a lo que el fenómeno de los therian promueve, son jóvenes con máscaras y colas de animales, no es una escena aislada sino parte de una conversación global que en estos días ha dominado las tendencias en redes sociales y espacios públicos. Más allá de considerar que pueda ser una moda, tendencia mundial o juego, esto puede ser más serio de lo que aparenta. Los jóvenes buscan un sentido de pertenencia de acuerdo a su identidad.
En esta etapa la persona puede pasar por diversas situaciones que alteran o influyen en la construcción de su personalidad y considero que aunque sea una “moda”, es conveniente acompañar a los jóvenes que promueven esta moda.
Podemos hacer una revisión de su vida familiar, sus actividades para conocer más y acompañar desde el amor a encontrar el sentido y propósito en su vida como persona.
La base del sano desarrollo de la personalidad se construye en la primera etapa del ser humano y se va formando conforme va creciendo biológica y psicológicamente; el papel de los padres en la educación física, mental y emocional requiere toda la atención.
Como sociedad somos todos corresponsables del desarrollo de la sociedad; la base es la familia, por eso reitero que ahí se debe formar la base del ser humano; el estado en proteger y salvaguardar leyes de sana convivencia, no modificar los estilos de vida por impulsar programas que otorguen financiamiento que expongan el desarrollo social.
Y la sociedad en general en ocasiones, por vender, accede a promover actividades que no siempre promueven el entretenimiento y mejora continua de la persona.
Si esto es solo un juego, a divertirse sin exponerse; de lo contrario, nuestros jóvenes necesitan sentir que valen mucho como personas, su dignidad humana no es equiparable a ninguna especie.