En el momento en que la comunicación se rompió a causa de la desobediencia, se oyó la voz de Dios en el jardín del Edén para preguntar al hombre dónde estaba él cuando el caos se desató, cuando la mujer fue engañada, cuando los ojos fueron abiertos, la vergüenza cayó encima y el desorden rompió todo.
El primer Adán culpó a su mujer, pero el postrer Adán, es decir Jesucristo, asumió la culpa y la redimió para devolverle la dignidad, para restaurarla y que nadie más volviera a culparla, para recordarle al mundo que a ella también la hizo a Su imagen y semejanza, que juntos, el hombre y la mujer, son la mayor creación y solo podrán gobernar lo que se propongan si estan unidos.
Desde el Edén la pregunta de Dios al hombre sigue en el aire:
En la desigualdad: ¿Dónde estás tú?
En las carencias: ¿Dónde estás tú?
En la violencia: ¿Dónde estás tú?
En los derechos: ¿Dónde estás tú?
En las responsabilidades: ¿Dónde estás tú?
En el el Día Internacional de la Mujer, y todo del Año, Dios sigue llamando al hombre, no porque no sepa dónde está, sino porque sabe que no está haciendo lo que debería.
Porque este día conmemoramos la lucha de las mujeres que ignoraron los hombres.
¿Dónde estás tú?