La guerra sucia que vemos ya no solo durante las campañas políticas sino a lo largo de todas las gestiones, los titulares tendenciosos en los medios de comunicación para atraer más lectores, los comentarios difamatorios que hacemos son delitos tan antiguos como el mandamiento: No mentirás.
Pero así como la serpiente le dijo a Eva que no moriría si desobedecía, y novecientos y pico de años después Adán sí murió y ella también; nosotros nos la pasamos creyendo que hablar mal de los demás sin pruebas y solo con conjeturas no tendrá consecuencias, pero sí las tiene: aunque tarden, ciertamente llegarán.
La mentira no solo daña al afectado, sino a todos los que están alrededor. Hay familias sufriendo a causa de comentarios y publicaciones hechas al calor de una emoción o premeditadas con intenciones perversas, y la ley natural y sobrenatural las amparan, así que tarde o temprano, la justicia llegará.
Nos gusta mucho oir la gracia que Dios ofrece al pecador, pero se nos olvida que la justicia también llegará al que no quiere cambiar sus malos caminos. Esa es la verdad, aunque duela.
Porque Dios es justo, y de Él nadie se burla, así que el que no haya habido consecuencias inmediatas no quiere decir que no las habrá.
La guerra sucia persiste, el falso testimonio sigue vendiendo, las mentiras siguen destruyendo carreras, reputaciones, familias y vidas.
Es tiempo de parar porque aún una media verdad, es una mentira completa, y tendrá consecuencias.
No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. Éxodo 20:16
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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