mar. Mar 10th, 2026

Raúl Guajardo Cantú

Una de las escenas más famosas de la película Titanic, es aquella en la cual los personajes protagonizados por Kate Winslet y Leonardo Dicaprio se paran en la proa del barco y él grita “soy el rey del mundo “.

El gobernador del estado, Samuel García, y su esposa, Mariana Rodríguez, se montaron al frente de la estructura en la que se encuentra una muestra de lo que será el monorriel que transitará por la línea 6, actualmente en construcción, e imitaron la famosa escena.

Nos parece que no fue una buena idea dado el contexto tanto de la película como del proceso de construcción de esa línea del Metro, ya que después de la euforia del momento en la cinta, el barco naufraga después de chocar con un iceberg, mientras que la construcción se ha visto afectada por varios accidentes, entre ellos el derrumbe de varias columnas a lo largo de la línea.

Fue, por decirlo suavemente, según nuestra opinión, una falta de sensibilidad para con los ciudadanos que utilizarán el Metro una vez que se termine su construcción.
¿Está consciente Samuel de que asociar la imagen de una de sus obras más importantes con la de un naufragio en el actual contexto hará que los potenciales usuarios lo piensen dos veces antes de subir a una obra con el historial de accidentes que tiene esta línea?

¿Alguien le habrá advertido al gobernador sobre el posible impacto que puede tener esa imagen en la que se supone que es una de las obras que más influirá en la mejora de la movilidad que hasta ahora no ha podido mejorar como lo prometió en campaña?
Samuel puede pensar que la foto que subió a sus redes sociales es solo una ingeniosa “puntada”, sin embargo, consideramos que no midió las posibles consecuencias de una acción de ese tipo, menos después de los accidentes que se han presentado en otras obras en el país.
Estamos de acuerdo en que el gobernador crea que comunicar es lo mismo que gobernar, que precisamente por eso todo el tiempo se la pasa posteando, como si fuera un medio de comunicación, puede pasar, pero aún así, Samuel debería ser consciente de que hay formas de comunicar.
Sobre todo cuando los ciudadanos esperamos que un gobernante entienda que lo primero que debe ofrecer es confianza de que el gobierno está en buenas manos y no en alguien que no da seriedad ni siquiera a sus propios proyectos,
Esperemos que la foto y el posteo hayan sido solamente fruto del momento y no una estrategia de sus asesores de imagen. Podemos entender un arrebato y quizá hasta una ocurrencia de momento. Lo que nos parecería imperdonable es que hubiera sido una acción premeditada, sobre todo por la falta de sensibilidad mostrada.
Ojalá que no suceda un accidente más en la línea, menos cuando ya se encuentre en funcionamiento el Metro, esa foto perseguiría siempre a Samuel y no necesariamente de tan buena manera como todo cinéfilo recuerda la escena de “Titanic”.

Por Admin

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