Cosas del Tony
Por: Antonio Sánchez R.
El entusiasmo y la emoción que invade a una inmensa mayoría de la población de las principales ciudades mexicanas, aquellas que serán escenario de algunos partidos del Mundial México, Estados Unidos y Canadá 2026, principalmente, les impide ver escenarios que se esconden tras bambalinas, detrás de las cifras multimillonarias que se manejan para la implementación o habilitación de infraestructuras habidas y por haber.
Pocos, muy pocos, han reparado en que, en realidad, no hay equidad en la repartición del pastel, esto es, México y Canadá vienen siendo simples comparsas de una nación que tendrá en su territorio la mayor parte de los partidos. Por si no lo sabían, casi el 70 por ciento de los encuentros tendrán lugar en estadios gringos, esto es, en territorio estadounidense.
Sepan ustedes que para este mundial, 48 selecciones de igual número de países estarán buscando la supremacía de ese juego de pelota que tiene hipnotizado al mundo, a sabiendas de que los principales aspirantes, los más fuertes y los que, inclusive, tendrán todo a su favor, son los de siempre, salvo que algún “caballo negro” se cuele a ese grupo de privilegio.
México, en particular, será sede de 13 partidos: cuatro en el estadio Akron de Zapopan, Jalisco, cuatro en el estadio BBVA de Guadalupe, Nuevo León y cinco en el estadio Azteca, hoy Banorte, de la Ciudad de México. Es probable que a esos 13 partidos se agregue alguno de las etapas de octavos o cuartos de final o alguno de semifinal, pero con toda seguridad se asignará al estadio Banorte de la CdMx.
Zapopan y Guadalupe se quedan con sus cuatro partidos y aunque hay quienes apuestan a que probablemente la FIFA se conduela y les asigne un partido más, lo cierto es que ya prácticamente todo está debidamente agendado y con la total seguridad de que la finalísima se realice en suelo estadounidense. No hay vuelta de hoja: la FIFA es recaudadora de dólares y no existe mayor generador de ganancias que los Estados Unidos, en donde la afición al futbol soccer ha registrado un crecimiento impresionante.
Puestas las cosas así, llama poderosamente la atención el hecho de que el gobierno de Nuevo León se haya lanzado de lleno a la realización de proyectos que, desde un principio, sonaban a sueños guajiros, a promesas de esas que se sabe de antemano que no tienen futuro. Pese a las voces contrarias, se iniciaron, con presupuestos de miles de millones de pesos para obras, sobre todo las líneas del metro que, digan lo que digan, no serán terminadas “en tiempo y forma”.
Faltan poco menos de 80 días para la inauguración del Mundial de 2026, que inicia el 11 de junio, esto es, poco más de dos meses y el panorama que se observa es por demás oscuro y por más que la publicidad oficial insista en presentar escenarios optimistas, la verdad es que quedarán a deber mucho de lo que han prometido y eso, créanlo o no, será un fuerte lastre para las próximas elecciones.
Además, los miles de millones de pesos que se están “invirtiendo” en obras será dinero tirado a la basura (o a los bolsillos de algunos inteligentes), porque si se analiza el costo-beneficio de esa inversión, los números no cuadran, tan es así que un importante grupo económico que quiso ser involucrado en el proceso para la comercialización del Mundial, al ver las inconsistencias, prefirió decir “paso”. Los empresarios hoteleros no se dejaron engatusar y no le entraron, pues los números presentados, no encajaban.
La derrama económica para Nuevo León…, o para su área metropolitana, no será significativa, y aunque no pretendemos ser aves de mal agüero, no espere un éxito rotundo, sino un “mundial fracaso”.