En un estudio con jovencitas, hablábamos de las viudas desde el punto de vista bíblico, y descubrimos que las viudas no son una carga, son un tesoro y su experiencia, sabiduría y amor al servicio de Dios se convierten en dones y talentos valiosos para nosotras y para toda la comunidad.
Aunque su estado es vulnerable, una viuda que ha puesto su confianza en Dios y ha decidido servirle, se convierte en un miembro poderoso de la sociedad: ¡son maestras e intercesoras por excelencia!.
Aunque la viudez suele comenzar con tristeza, soledad y vacío, cuando permiten que Dios se convierta en Su consuelo, proveedor, protector y pastor, Él ordena primero a su familia natural y luego a la familia de la fe, que reflejen Su amparo y fortaleza, cuidando de ellas.
Dios nos hace habitar en familia y nos ordena que hagamos lo mismo con la viuda, el huérfano y el extranjero. Así que ampararlos es una bendición.
Tarea para la vida: identifique a una viuda de su familia o de la comunidad y pídale a Dios que le revele cómo bendecirla para ser congruentes con la fe, Aquí le dejo unas estrategias bíblicas que pueden ayudarle.
Provea para sus necesidades (Deut. 24:19)
Asígneles una actividad que las haga sentirse útiles y valiosas (Rut 3:1)
Defiéndalas (Isaías 10:2, Salmos 94:6-10)
Acompáñela, escúchela y aprenda de ellas (Rut 1:14, 2:11)
Honrela, como Jesús lo hizo con la viuda generosa (Marcos 12:42-44)
Tenga compasión de ella, como Jesús lo hizo con la viuda de Naín (Lucas 7:12)
Compártales la Palabra de Dios para que tengan nuevas fuerzas y esperanza (Isaías 54:4-5, Salmos 68:5)
Rete su fe como Elías a la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:8)
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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