{"id":145986,"date":"2026-03-17T09:57:59","date_gmt":"2026-03-17T15:57:59","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=145986"},"modified":"2026-03-17T09:58:43","modified_gmt":"2026-03-17T15:58:43","slug":"de-asfalto-y-de-alcurnia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/03\/17\/de-asfalto-y-de-alcurnia\/","title":{"rendered":"De asfalto y de alcurnia"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Ah\u00ed est\u00e1n. Silenciosas como una traici\u00f3n palaciega, estacionadas frente a los centros comerciales de Polanco o las plazas minimalistas de San Pedro Garza Garc\u00eda. Ya no rugen; ahora zumban con la castidad de un electrodom\u00e9stico de alta gama. Son las camionetas BYD, los nuevos t\u00f3tems de una clase media-alta decidida a cambiar el viejo sue\u00f1o americano de Detroit por la eficiencia orwelliana de Shenzhen.<br>El Desfile de las Apariencias. \u00a1F\u00edjate, &#8220;Mousie&#8221;, qu\u00e9 maravilla! Ya no hay que lidiar con el olor a gasolina, ese perfume tan del siglo XX, tan de &#8220;gente que trabaja con las manos&#8221;. Ahora, la socialit\u00e9 regiomontana y la gentrificaci\u00f3n chilanga se deslizan en naves dise\u00f1adas por un comit\u00e9 de est\u00e9tica espacial en el delta del R\u00edo de las Perlas.<br>Observen a la &#8220;Piky&#8221;, descendiendo de su SUV Tang con la elegancia de quien no ha tocado un sart\u00e9n en tres generaciones. El interior es un fest\u00edn de piel sint\u00e9tica \u2014&#8221;vegana&#8221;, por supuesto, porque el remordimiento ecol\u00f3gico es el nuevo accesorio de temporada\u2014 y una pantalla t\u00e1ctil tan grande para proyectar en ella el juicio final o, al menos, el \u00faltimo tutorial de skincare.<br>Es el realismo radical. No importa si el motor tiene alma, importa el pespunte del asiento combine con los tenis On Cloud de tres mil pesos.<br>La ciudad de los palacios el\u00e9ctricos. No me preguntes c\u00f3mo pasa el tiempo. Ese aire denso es nuestra \u00fanica herencia verdadera. Ahora surcado por estas ballenas blancas de la tecnolog\u00eda asi\u00e1tica. El nacionalismo mexicano ha muerto en el altar del puerto USB tipo C.<br>No aspiramos al Cadillac. Simbolizaba el imperialismo. Ahora nos rendimos ante el socialismo de mercado con aire acondicionado. La revoluci\u00f3n cultural ya no es de Mao, es de BYD. Es la democratizaci\u00f3n del lujo para aquellos que temen al Hoy No Circula pero al autoritarismo digital. Es la victoria del gadget sobre la mec\u00e1nica.<br>En M\u00e9xico, la modernidad no es un estado de derecho, sino un modelo de camioneta con luces LED ambientales. La carne y la m\u00e1quina. Pero bajemos al fango, o al menos al pavimento agrietado de la avenida. La perfecci\u00f3n es la muerte del esp\u00edritu. Estas camionetas no tienen mugre, no tienen car\u00e1cter; son c\u00e1psulas de aislamiento para evitar el contacto visual con el otro, con ese peat\u00f3n quien todav\u00eda huele a Metro y a desesperanza.<br>El instinto en el motor el\u00e9ctrico y solo encontrar el silencio de un hospital. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el peligro? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el riesgo de que la m\u00e1quina explote en un arranque de furia mec\u00e1nica? La BYD es la castraci\u00f3n del automovilista. Es el triunfo del orden sobre el caos. Un veh\u00edculo se estaciona solo es un veh\u00edculo independiente. La \u00faltima pizca de libre albedr\u00edo.<br>El humor negro de la dependencia. Desde los m\u00e1rgenes, la camioneta brilla, el litio se extrae con la misma crueldad con la de los callejones oscuros de los ochenta: con dolor y en silencio. Es iron\u00eda suprema. Salvar al planeta a bordo de un tanque de dos toneladas. Consume energ\u00eda producida, probablemente, quemando combust\u00f3leo en una planta de la CFE.<br>Las SUVs construyen la nueva ciudad de la alegr\u00eda de cart\u00f3n piedra. El usuario de BYD no maneja, consume trayectos. Se siente superior porque su auto no emite CO2, mientras ignora su estatus depende de una cadena de suministro nacido en el coraz\u00f3n de un drag\u00f3n. Desconocido de derechos laborales, pero s\u00ed de microchips.<br>La nostalgia del ma\u00f1ana. El brillo del logotipo, el tacto del volante, la forma del chofer, porque incluso en la era el\u00e9ctrica, el poder se mide por qui\u00e9n no toca el volante. Limpia el polvo con una gamuza de microfibra. Es ritual de mantenimiento del prestigio.<br>Las mujeres que en estas camionetas transportan no solo a sus hijos al colegio biling\u00fce Tambi\u00e9n sus ansiedades de pertenencia.<br>Eran mujeres de ojos grandes y camionetas silenciosas. Aprendieron a amar el futuro porque el presente les resultaba demasiado ruidoso. El silencio de los inocentes ricos.<br>La revoluci\u00f3n cultural china ha llegado a nuestras calles disfrazada de eficiencia y dise\u00f1o sleek. La BYD no es un coche, es declaraci\u00f3n de rendici\u00f3n ante la nueva hegemon\u00eda. Es el fin de la era del petr\u00f3leo y el inicio de la era de la actualizaci\u00f3n de software.<br>Vivimos el sue\u00f1o de una modernidad sin llaves. Solo una tarjeta NFC y fe ciega en los frenos regenerativos nos salvar\u00e1n del abismo. Mientras tanto, el resto de los mortales seguiremos aqu\u00ed abajo, viendo pasar esas carrozas silenciosas, pregunt\u00e1ndonos si el futuro era esto.<br>Viaje c\u00f3modo, sin ruido y totalmente desconectado de la realidad. Los vidrios polarizados se venden por separado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezAh\u00ed est\u00e1n. 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