{"id":146696,"date":"2026-04-14T05:52:56","date_gmt":"2026-04-14T11:52:56","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=146696"},"modified":"2026-04-14T05:57:21","modified_gmt":"2026-04-14T11:57:21","slug":"el-mesias-de-mar-a-lago-milagros-aguilas-calvas-y-la-segunda-venida-de-donald","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/04\/14\/el-mesias-de-mar-a-lago-milagros-aguilas-calvas-y-la-segunda-venida-de-donald\/","title":{"rendered":"El Mes\u00edas de Mar-a-Lago: Milagros, \u00e1guilas calvas y la segunda venida de Donald"},"content":{"rendered":"\n<p>Cr\u00f3nica sagrada del Evangelio seg\u00fan Truth Social<br>Dicen los que saben de estas cosas \u2014te\u00f3logos, profetas, vendedores de biblias en aeropuertos\u2014 que cuando el Mes\u00edas regresa a la Tierra, lo hace en medio de se\u00f1ales y prodigios. Una estrella en el firmamento. Un coro de \u00e1ngeles. Quiz\u00e1s una paloma descendiendo del cielo. Lo que nadie en las escrituras contempl\u00f3, con todo el respeto que merecen los textos sagrados, es que el Salvador anunciar\u00eda su segunda venida a las once y cuarenta y siete de la noche de un domingo de abril, a trav\u00e9s de una plataforma de redes sociales llamada Truth Social, con una imagen generada por inteligencia artificial que lo mostraba sanando enfermos mientras detr\u00e1s de \u00e9l flotaban \u00e1guilas calvas, el Monumento a Lincoln y varios aviones de combate F-35.<br>Pero aqu\u00ed estamos.<br>El domingo 13 de abril del a\u00f1o de Nuestro Se\u00f1or de 2026, el presidente n\u00famero cuarenta y siete de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, Donald John Trump, de 79 a\u00f1os, empresario inmobiliario, estrella de telerrealidad, dos veces impeachazo, dos veces presidente, una vez condenado penalmente y ahora aparentemente tambi\u00e9n Salvador del Mundo, public\u00f3 en su red social favorita una imagen que la humanidad llevaba dos mil a\u00f1os sin ver: Jesucristo, pero con m\u00e1s bronceado y mejor pelo.<br>La foto \u2014si es que se puede llamar foto a algo que ninguna c\u00e1mara jam\u00e1s capt\u00f3\u2014 mostraba a Trump ataviado con t\u00fanica blanca y resplandor celestial, inclinado sobre un hombre en cama de hospital, posando su mano sobre \u00e9l con la solemnidad de quien sabe que las c\u00e1maras est\u00e1n encendiendo. Alrededor: una enfermera, un soldado, una mujer en actitud de rezo. Arriba: el cielo, con \u00e1ngeles apenas insinuados entre nubes de renderizado 4K. Y en el fondo, como en toda buena pintura religiosa norteamericana, la Estatua de la Libertad, el Memorial de Lincoln, la bandera de las barras y las estrellas ondeando con patri\u00f3tica majestuosidad, y varios aviones militares sobrevolando lo que, presumiblemente, era el para\u00edso.<br>Nadie puede acusar a Trump de pensar en peque\u00f1o.<br>I. El contexto divino, o: c\u00f3mo se llega a publicar una cosa as\u00ed<br>Para comprender plenamente el milagro \u2014y todo milagro exige contexto teol\u00f3gico\u2014 hay que remontarse apenas unos minutos antes de la publicaci\u00f3n sagrada. Porque el Se\u00f1or Trump no lleg\u00f3 a la santidad de golpe. Lleg\u00f3, como tantos santos de la historia, a trav\u00e9s de la ira.<br>Minutos antes de convertirse en el Cristo de Truth Social, Trump hab\u00eda lanzado una andanada contra el Papa Le\u00f3n XIV, el primer papa americano de la historia, un hombre que llevaba apenas d\u00edas con la mitra puesta y ya ten\u00eda encima al presidente de su propio pa\u00eds llam\u00e1ndolo d\u00e9bil en las redes sociales. &#8220;El Papa Le\u00f3n es D\u00c9BIL con el crimen y terrible para la pol\u00edtica exterior&#8221;, escribi\u00f3 Trump en may\u00fasculas, que es como \u00e9l ora. Luego, con la generosidad caracter\u00edstica de los grandes estadistas, a\u00f1adi\u00f3 que Le\u00f3n XIV le deb\u00eda su cargo. Que la Iglesia lo hab\u00eda elegido precisamente porque era americano y as\u00ed podr\u00eda lidiar mejor con Donald Trump. El Papa, seg\u00fan Trump, era b\u00e1sicamente un empleado suyo con sotana blanca.<br>Habiendo despachado al Vicario de Cristo con la misma energ\u00eda con que uno cancela un contrato de arrendamiento, Trump procedi\u00f3, sin transici\u00f3n aparente ni per\u00edodo de reflexi\u00f3n espiritual, a postularse como el Vicario de Cristo \u00e9l mismo.<br>La l\u00f3gica es impecable si uno no la piensa mucho.<br>II. El milagro del hospital, o: &#8220;Yo tambi\u00e9n curo, y en landslide&#8221;<br>Volvamos a la imagen, porque merece ex\u00e9gesis.<br>El hombre en la cama de hospital que Trump-Jes\u00fas est\u00e1 sanando ha sido identificado por varios comentaristas como posiblemente Jeffrey Epstein o, en interpretaci\u00f3n m\u00e1s caritativa, como un veterano de guerra. La ambig\u00fcedad es, en s\u00ed misma, un milagro menor. Que una sola imagen pueda provocar tanta incertidumbre sobre la identidad del resucitado dice mucho sobre la \u00e9poca en que vivimos, aunque no estamos seguros exactamente qu\u00e9.<br>En el Evangelio de Juan, cap\u00edtulo once, Jes\u00fas llega cuatro d\u00edas tarde a ver a L\u00e1zaro, y lo resucita de todos modos. Los disc\u00edpulos le advierten que el cuerpo ya huele. Jes\u00fas, imperturbable, dice: &#8220;\u00bfNo te he dicho que si crees, ver\u00e1s la gloria de Dios?&#8221; Y resucita al muerto.<br>Trump, en su versi\u00f3n de la escena, no llega tarde. Trump nunca llega tarde. Trump llega exactamente cuando \u00e9l dice que llega, y si llega despu\u00e9s de lo previsto es porque el tiempo original era incorrecto, hab\u00eda fraude electoral en el reloj, o los medios de comunicaci\u00f3n conspiraron para adelantar los punteros.<br>En la imagen, Trump-Cristo no dice nada. Solo posa la mano. Esa es, quiz\u00e1s, la diferencia m\u00e1s notable entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Jes\u00fas de Mar-a-Lago: el original hablaba mucho, ense\u00f1aba, contaba par\u00e1bolas, se sentaba con los pobres y los marginados, lavaba pies. El Trump redentor, en cambio, cura en silencio, con aplomo ejecutivo, rodeado de simbolismo patrio. No hay serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Hay conferencia de prensa.<br>Y detr\u00e1s, las \u00e1guilas. Siempre las \u00e1guilas.<br>III. Las \u00e1guilas calvas como \u00e1ngeles de la guarda, o: la iconograf\u00eda del nuevo testamento republicano<br>En la tradici\u00f3n cristiana cl\u00e1sica, los \u00e1ngeles son seres de luz, mensajeros de Dios, guardianes del alma humana. En la iconograf\u00eda medieval los pintaban con alas blancas, t\u00fanicas resplandecientes y expresiones de serena beatitud.<br>En el Evangelio seg\u00fan Trump, los \u00e1ngeles son \u00e1guilas calvas (Haliaeetus leucocephalus), ave nacional de los Estados Unidos, s\u00edmbolo de la libertad americana, animal que, dato curioso, se alimenta principalmente de peces muertos y carro\u00f1a, lo cual le a\u00f1ade una dimensi\u00f3n metaf\u00f3rica que preferimos no desarrollar en exceso.<br>Las \u00e1guilas del fondo no est\u00e1n ah\u00ed por accidente. Est\u00e1n ah\u00ed porque alguien \u2014un asistente, un fan\u00e1tico, una inteligencia artificial con criterio est\u00e9tico muy espec\u00edfico\u2014 decidi\u00f3 que la escena necesitaba m\u00e1s Am\u00e9rica. Que la sanaci\u00f3n de un enfermo era un acto insuficientemente patri\u00f3tico sin al menos tres \u00e1guilas y una F-35 en el horizonte. Que el amor de Dios, para ser completo, requer\u00eda tambi\u00e9n el poder\u00edo militar del Comando Estrat\u00e9gico de los Estados Unidos.<br>Jes\u00fas de Nazaret expuls\u00f3 a los mercaderes del templo. Trump de Palm Beach pone aviones de guerra en el cielo del para\u00edso. Son, en cierto modo, enfoques distintos sobre qu\u00e9 hace santo a un lugar.<br>IV. La enfermera, el soldado y la mujer que reza, o: los extras del milagro<br>Toda gran pintura religiosa tiene sus personajes secundarios. En &#8220;La \u00faltima cena&#8221; de Da Vinci, los doce ap\u00f3stoles flanquean a Cristo con distintos grados de consternaci\u00f3n y traici\u00f3n. En &#8220;La crucifixi\u00f3n&#8221; de Gr\u00fcnewald, Magdalena se retuerce de dolor al pie de la cruz. En el fresco de la Capilla Sixtina, Ad\u00e1n extiende el dedo con la languidez de quien acaba de despertarse.<br>En la imagen de Trump, el reparto secundario est\u00e1 cuidadosamente seleccionado para representar los tres pilares de la Am\u00e9rica trumpista: la enfermera (sistema de salud, aunque sea el que \u00e9l intent\u00f3 desmantelar varias veces), el soldado (ej\u00e9rcito, que \u00e9l ama siempre que no sean los capturados ni los ca\u00eddos en combate), y la mujer que reza (fe cristiana, que \u00e9l ha abrazado con el fervor de quien descubre la religi\u00f3n exactamente cuando es electoralmente conveniente).<br>No hay pobres en la imagen. No hay inmigrantes. No hay personas sin seguro m\u00e9dico \u2014que en los Estados Unidos son decenas de millones\u2014 esperando turno en urgencias porque no pueden pagar una consulta. El milagro de Trump-Cristo es un milagro con lista de invitados. Hay coordinaci\u00f3n de acceso. Hay vetting.<br>Jes\u00fas, seg\u00fan los textos que lo documentan, ten\u00eda predilecci\u00f3n por los que sobraban: leprosos, prostitutas, recaudadores de impuestos, gentiles, samaritanos. Gente que en la sociedad de su \u00e9poca era considerada escoria, peligro, contaminaci\u00f3n. Con esa gente se sentaba a comer. A esa gente sanaba primero.<br>Trump, seg\u00fan la imagen, prefiere el hospital bien iluminado, la bandera detr\u00e1s y la enfermera con uniforme impecable. Es, si se quiere, una visi\u00f3n m\u00e1s as\u00e9ptica de la misericordia divina.<br>V. El Papa Le\u00f3n y el problema de los competidores, o: solo puede haber un Dios y ya s\u00e9 qui\u00e9n es<br>Regresemos un momento al Papa, porque es imposible entender la teolog\u00eda trumpista sin entender su relaci\u00f3n con la competencia.<br>Le\u00f3n XIV es, en t\u00e9rminos de mercado espiritual, un rival directo. Es el hombre que dirige la instituci\u00f3n religiosa m\u00e1s antigua del mundo, con m\u00e1s de mil trescientos millones de fieles, veinte siglos de historia, palacios en Roma y una guardia suiza con uniformes dise\u00f1ados por, seg\u00fan la leyenda probablemente falsa pero irresistible, Miguel \u00c1ngel. Es, en t\u00e9rminos empresariales, una franquicia formidable.<br>Y Trump no tolera bien las franquicias que no le pertenecen.<br>La l\u00f3gica del ataque al Papa es, en el fondo, la misma l\u00f3gica que ha guiado toda la carrera pol\u00edtica de Trump: si hay alguien con poder y autoridad moral que no te debe nada y no te debe lealtad, lo atacas hasta que quede subordinado o desacreditado. Con los jueces lo hizo. Con los generales lo intent\u00f3. Con los aliados europeos lo intento sistem\u00e1ticamente. Y ahora, con setenta y nueve a\u00f1os y aparentemente ya sin filtros de ning\u00fan tipo, le toc\u00f3 el turno al representante de Dios en la Tierra.<br>La respuesta del Vaticano, con la discreci\u00f3n milenaria que caracteriza a una instituci\u00f3n que sobrevivi\u00f3 a Ner\u00f3n, a las Cruzadas, al Cisma de Oriente, a la Inquisici\u00f3n y a dos guerras mundiales, fue el silencio. El Vaticano no contest\u00f3. El Vaticano nunca contesta. El Vaticano tiene tiempo.<br>Trump, en cambio, no tiene tiempo que perder. A los setenta y nueve a\u00f1os, los rivales se despachan r\u00e1pido.<br>VI. Truth Social como Monte Sina\u00ed, o: las tablas de la ley en formato de post<br>Mois\u00e9s baj\u00f3 del Sina\u00ed con dos tablas de piedra y los diez mandamientos grabados por el dedo de Dios. Era un mensaje sin posibilidad de respuesta, sin bot\u00f3n de &#8220;me gusta&#8221;, sin comentarios. Era comunicaci\u00f3n divina en su forma m\u00e1s pura y unidireccional.<br>Trump publica en Truth Social, que es, guardadas las proporciones cosmol\u00f3gicas, algo funcionalmente similar. Una plataforma que \u00e9l fund\u00f3 despu\u00e9s de que las otras lo expulsaron, en la que sus mensajes son celebrados por millones de seguidores con la devoci\u00f3n de quienes han encontrado la \u00fanica fuente de verdad en un mundo de mentiras medi\u00e1ticas. Un espacio donde la palabra presidencial desciende sobre los fieles sin necesidad de intermediarios, sin periodistas que la &#8220;distorsionen&#8221;, sin editores que la &#8220;corten&#8221;.<br>Jes\u00fas ten\u00eda ap\u00f3stoles que transcrib\u00edan sus palabras y las difund\u00edan por el Imperio Romano a pie, en barca, en burro. Trump tiene Truth Social y una estrategia de contenidos que har\u00eda palidecer a cualquier equipo de marketing digital. La velocidad de la palabra divina ha mejorado considerablemente en dos mil a\u00f1os. La profundidad es un tema m\u00e1s debatible.<br>El post con la imagen fue, naturalmente, compartido miles de veces en minutos. Hubo quienes lo interpretaron como sacrilegio. Hubo quienes lo interpretaron como inspiraci\u00f3n. Hubo quienes dijeron que era una se\u00f1al del Anticristo. Hubo, inevitablemente, quienes lo convirtieron en meme.<br>En esto, al menos, Jes\u00fas y Trump comparten destino: ambos han sido convertidos en mercanc\u00eda con una facilidad que desaf\u00eda toda solemnidad.<br>VII. Los milagros pendientes, o: el evangelio incompleto<br>Si Trump es Cristo, la pregunta l\u00f3gica que sigue es: \u00bfcu\u00e1les son sus milagros?<br>La imagen muestra uno: la sanaci\u00f3n del enfermo en la cama. Pero la tradici\u00f3n evang\u00e9lica exige m\u00e1s. Cristo multiplic\u00f3 panes y peces para cinco mil personas. Cristo convirti\u00f3 el agua en vino. Cristo calm\u00f3 la tempestad. Cristo camin\u00f3 sobre las aguas.<br>Hagamos el ejercicio.<br>La multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces, en la versi\u00f3n Trump, ser\u00eda la multiplicaci\u00f3n de los aranceles y los d\u00e9ficits. Donde Jes\u00fas aliment\u00f3 a cinco mil con cinco panes y dos peces, Trump ha conseguido el milagro inverso: tomar una econom\u00eda que funcionaba y multiplicar la incertidumbre hasta alimentar la ansiedad de trescientos treinta millones de personas. Es un milagro, sin duda, aunque de signo contrario.<br>La conversi\u00f3n del agua en vino. Esto es m\u00e1s complicado porque Trump no bebe alcohol \u2014dato real, hay que reconoc\u00e9rselo\u2014 lo cual hace dif\u00edcil que aprecie plenamente el milagro de Can\u00e1. Pero si sustituimos el vino por el poder ejecutivo, Trump ha demostrado una capacidad notable para convertir instituciones republicanas en instrumentos de voluntad personal. El agua del Estado de derecho en el vino de la lealtad personal. Hay transformaci\u00f3n. La calidad es discutible.<br>Caminar sobre las aguas. Trump ha golfado sobre c\u00e9sped de su propiedad en d\u00edas en que el mundo ard\u00eda, lo cual no es exactamente lo mismo, pero tiene su m\u00e9rito simb\u00f3lico.<br>Calmar la tempestad. Aqu\u00ed el milagro ser\u00eda inverso tambi\u00e9n: Trump no calma tempestades, Trump es la tempestad. Es el ojo del hurac\u00e1n que observa sereno el caos que genera a su alrededor. En esto, si acaso, supera al original: Jes\u00fas calm\u00f3 el lago de Tiber\u00edades una sola vez. Trump lleva d\u00e9cadas sin calmarse.<br>VIII. La resurrecci\u00f3n, o: el milagro que ya ocurri\u00f3<br>Hay, sin embargo, un milagro trumpista que no admite parodia porque es, en su literalidad pol\u00edtica, genuinamente asombroso.<br>En el verano de 2024, en un mitin en Butler, Pensilvania, un joven de veinte a\u00f1os le dispar\u00f3 a Trump desde un tejado cercano. La bala le roz\u00f3 la oreja derecha. Trump, en lugar de caer, se levant\u00f3, se limpi\u00f3 la sangre con el pu\u00f1o, alz\u00f3 el brazo con el pu\u00f1o cerrado y mir\u00f3 a la multitud.<br>La imagen dio la vuelta al mundo.<br>Para sus seguidores, fue literalmente un milagro. La providencia divina. La prueba de que Dios proteg\u00eda a Trump de sus enemigos. Las donaciones al movimiento se multiplicaron en horas. La fe de los creyentes se consolid\u00f3 con la contundencia de quien ha visto lo indemostrable demostrado.<br>Para sus cr\u00edticos, fue el momento m\u00e1s cinematogr\u00e1ficamente afortunado de la historia pol\u00edtica reciente, convertido en propaganda instant\u00e1nea.<br>Para los observadores neutros \u2014especie en extinci\u00f3n, como el rinoceronte de Java\u2014 fue una escena que resum\u00eda perfectamente la era en que vivimos: la l\u00ednea entre la tragedia y el espect\u00e1culo, entre la pol\u00edtica y la religi\u00f3n, entre el l\u00edder y el \u00eddolo, completamente borrada.<br>Trump sobrevivi\u00f3 al atentado. Gan\u00f3 las elecciones tres meses despu\u00e9s. Volvi\u00f3 a la Casa Blanca. Y ahora, a los setenta y nueve a\u00f1os, publica im\u00e1genes de s\u00ed mismo como Jesucristo en redes sociales a medianoche despu\u00e9s de pelearse con el Papa.<br>Si esto no es una resurrecci\u00f3n, al menos es una buena historia.<br>IX. El \u00faltimo juicio, o: lo que dice la imagen que no muestra<br>Hay algo que la imagen de Trump-Cristo no muestra, y que quiz\u00e1s es lo m\u00e1s elocuente de todo.<br>No hay cruz.<br>En toda la iconograf\u00eda cristiana, la cruz es el elemento central, insoslayable. El instrumento del suplicio es tambi\u00e9n el s\u00edmbolo de la redenci\u00f3n. No hay gloria sin sacrificio, no hay resurrecci\u00f3n sin muerte, no hay Pascua sin Viernes Santo. El Cristo de la tradici\u00f3n cristiana es, ante todo, un ser que sufre, que duda (&#8220;Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?&#8221;), que muere con un grito en la boca antes de resucitar al tercer d\u00eda.<br>Trump-Cristo no tiene cruz. Trump-Cristo tiene \u00e1guilas, tiene aviones, tiene la Estatua de la Libertad, tiene el Memorial de Lincoln, tiene \u00e1ngeles bien renderizados y una luz dorada que recuerda vagamente a los filtros de Instagram que se usan para las fotos de atardecer en la playa.<br>Pero no tiene cruz.<br>Y esto, en el fondo, lo dice todo sobre la diferencia entre el Cristo que lleva dos mil a\u00f1os en el imaginario humano y el Cristo de Truth Social: el primero construy\u00f3 su mensaje sobre la vulnerabilidad, el despojo, la entrega total. El segundo ha construido su marca sobre la invulnerabilidad, la riqueza, la potencia y la certeza absoluta de que nunca, bajo ninguna circunstancia, \u00e9l es el que pierde.<br>Nadie crucifica a Trump. Trump no muere por nadie. Trump no lava pies. Trump no consuela ni es consolado. Trump sana, vence, gana, triunfa, siempre en may\u00fasculas, siempre en landslide, siempre rodeado de s\u00edmbolos de poder americano flotando en un cielo de inteligencia artificial.<br>Es, en definitiva, un Cristo dise\u00f1ado para una \u00e9poca que ha perdido la paciencia con la humildad.<br>X. Ep\u00edlogo celestial, o: lo que Dios debe estar pensando<br>Si existe Dios \u2014y sobre eso los fil\u00f3sofos llevan siglos sin ponerse de acuerdo\u2014 uno imagina que este domingo de abril de 2026 habr\u00e1 sido un d\u00eda de cierta perplejidad celestial.<br>Primero, el nuevo Papa americano siendo llamado d\u00e9bil e in\u00fatil por el presidente del pa\u00eds que lo vio nacer, con copia a todos los feligreses del mundo.<br>Luego, ese mismo presidente publicando una imagen de s\u00ed mismo como Jesucristo, flanqueado por aviones de guerra y \u00e1guilas nacionales, sanando a un enfermo cuya identidad genera debate.<br>Todo en el plazo de una hora. En una red social fundada por el propio publicante. A las once y cuarenta y siete de la noche, hora del este.<br>Si Dios tiene sentido del humor \u2014y hay razones teol\u00f3gicas para pensar que s\u00ed, dada la cantidad de absurdos que ha permitido en la historia humana\u2014 este domingo habr\u00e1 sido uno de sus d\u00edas favoritos.<br>Si no lo tiene, habr\u00e1 sido un domingo dif\u00edcil.<br>En cualquier caso, el lunes amaneci\u00f3 con normalidad relativa. Los mercados abrieron. Los aranceles siguieron vigentes. El Papa Le\u00f3n no contest\u00f3. Y Trump, con la inagotable energ\u00eda de quien se sabe eterno, ya estaba pensando en el pr\u00f3ximo post.<br>El Mes\u00edas nunca descansa.<br>Especialmente cuando tiene acceso a internet.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica sagrada del Evangelio seg\u00fan Truth SocialDicen los que saben de estas cosas \u2014te\u00f3logos, profetas, vendedores de biblias en aeropuertos\u2014 que cuando el Mes\u00edas regresa a la Tierra, lo hace en medio de se\u00f1ales y prodigios. Una estrella en el firmamento. Un coro de \u00e1ngeles. Quiz\u00e1s una paloma descendiendo del cielo. 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