{"id":147052,"date":"2026-04-24T05:44:42","date_gmt":"2026-04-24T11:44:42","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=147052"},"modified":"2026-04-24T05:48:27","modified_gmt":"2026-04-24T11:48:27","slug":"el-golgota-de-los-gueros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/04\/24\/el-golgota-de-los-gueros\/","title":{"rendered":"El g\u00f3lgota de los g\u00fceros"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Picnic de la CIA en las tierras de Maru. Hay d\u00edas cuando la patria amanece con resaca moral. No es un temblor ni una balacera ni siquiera el cl\u00e1sico caos administrativo ya forma parte del paisaje.<br>Es algo m\u00e1s viscoso, m\u00e1s dif\u00edcil de nombrar. Una grieta en la soberan\u00eda se abre como una carcajada mal contada. Ese d\u00eda, en Chihuahua, la noticia lleg\u00f3 envuelta en l\u00e1mina retorcida y olor a combustible.<br>Dos agentes de la CIA muertos en un accidente automovil\u00edstico, acompa\u00f1ando a la SEDENA y a polic\u00edas estatales, como si la geopol\u00edtica se hubiera subido sin permiso a una troca oficial.<br>La escena parec\u00eda escrita por un guionista con resaca de imperialismo tard\u00edo. Carretera larga, sol castigante, polvo todo lo vuelve difuso. Y en medio de ese paisaje norte\u00f1o, el recordatorio inc\u00f3modo.<br>La soberan\u00eda no siempre muere de un disparo, a veces se estrella contra el pavimento.<br>La gobernadora Maru Campos apareci\u00f3 despu\u00e9s, con esa calma institucional suele confundirse con amnesia selectiva. Declaraciones medidas, sonrisas tensas, una narrativa evitaba cuidadosamente cualquier menci\u00f3n a la Constituci\u00f3n, como si fuera una t\u00eda inc\u00f3moda en una fiesta elegante.<br>Agentes de inteligencia extranjera operando en territorio nacional en compa\u00f1\u00eda de fuerzas mexicanas. Detalles, dir\u00edan algunos. Peque\u00f1eces legales frente a la gran coreograf\u00eda del poder.<br>Pero en M\u00e9xico, los detalles son siempre el cad\u00e1ver en la sala.<br>El ejercicio de disecci\u00f3n. Palabras intentan explicar lo inexplicable sin perder el ritmo de una iron\u00eda. Ya es mecanismo de defensa. Porque lo ocurrido no es nuevo, pero s\u00ed obsceno en su claridad. La soberan\u00eda nacional, ese concepto se recita en ceremonias y libros de texto, se volvi\u00f3 un accesorio decorativo, como esas banderas que ondean sin viento.<br>Maru Campos, en esta versi\u00f3n kitsch del poder, parece una curadora de museo decide las piezas constitucionales exhibir y cu\u00e1les guardar en la bodega. \u201cNo pasa nada\u201d, parece decir con cada gesto. Y en ese \u201cno pasa nada\u201d se condensa todo. La normalizaci\u00f3n de lo extraordinario, la aceptaci\u00f3n de lo inadmisible.<br>Desde otro escenario, Claudia Sheinbaum observa y lanza una iron\u00eda corta como bistur\u00ed envuelto en terciopelo. No hace falta levantar la voz cuando el absurdo habla por s\u00ed solo. Su comentario \u2014medido, calculado\u2014 deja entrever la incomodidad federal ante un estado jugando a la autonom\u00eda mientras coquetea con la subordinaci\u00f3n. Porque el problema no es solo lo ocurrido, sino lo que revela.<br>Un pa\u00eds donde los niveles de gobierno a veces parecen competir por ver qui\u00e9n ignora con mayor elegancia las reglas del juego.<br>En el gran teatro global, Donald Trump \u2014febril, incansable en su ret\u00f3rica de confrontaci\u00f3n\u2014 sigue abriendo frentes como quien colecciona conflictos. Su sombra se proyecta incluso en estos episodios aparentemente locales, record\u00e1ndonos la pol\u00edtica internacional ya no se filtra: irrumpe. M\u00e9xico, en esta narrativa, no es protagonista ni espectador; es escenario.<br>El pa\u00eds se ha convertido en un laboratorio de realidades simult\u00e1neas: una donde se habla de soberan\u00eda con solemnidad, y otra donde se negocia con discreci\u00f3n. Ambas coexisten, se ignoran, se contradicen.<br>Hay algo profundamente kitsch en todo esto: la mezcla de s\u00edmbolos patrios con pr\u00e1cticas desdibujadas. Es como ver una pintura cl\u00e1sica intervenida con grafiti: puede ser provocador, incluso interesante, pero tambi\u00e9n revela una p\u00e9rdida de respeto por el original. El original es la idea misma de naci\u00f3n.<br>Los agentes muertos se convierten en personajes involuntarios de esta narrativa. No son h\u00e9roes ni villanos; son evidencia. Su presencia en ese convoy dice m\u00e1s a cualquier comunicado oficial. Son la prueba de las fronteras, en el mundo contempor\u00e1neo, son menos l\u00edneas y m\u00e1s zonas grises.<br>Chihuahua, ese estado ha sido tantas cosas \u2014frontera, basti\u00f3n, herida\u2014, se convierte nuevamente en s\u00edmbolo. No del norte aguerrido ni del desierto indomable, sino de un pa\u00eds negociando consigo mismo en voz baja.<br>La iron\u00eda final es ocurrencia mientras se sigue hablando de legalidad, de cooperaci\u00f3n, de estrategias conjuntas. Palabras grandes para realidades inc\u00f3modas. Algo queda claro. La soberan\u00eda no se pierde de golpe; se erosiona. Se desgasta en decisiones peque\u00f1as, en omisiones calculadas, en silencios convenientes.<br>No busca resolver, sino mostrar. No pretende juzgar, pero tampoco absolver. Movimiento entre el cinismo y la tristeza, entre la risa amarga y la indignaci\u00f3n contenida.<br>Queda la sensaci\u00f3n de algo roto \u2014o quiz\u00e1 solo se hizo visible\u2014 en la relaci\u00f3n entre el Estado y su propia idea de soberan\u00eda.<br>En ese espejo roto, M\u00e9xico se mira y no siempre se reconoce.<br>\u00bfEn qu\u00e9 momento dejamos de notar estas grietas? Tal vez cuando aprendimos a re\u00edrnos de ellas. Tal vez cuando el humor negro dej\u00f3 de ser un recurso literario y se convirti\u00f3 en una forma de supervivencia.<br>Porque hay d\u00edas \u2014como ese en Chihuahua\u2014 en que la patria no se defiende ni se traiciona: simplemente se descompone, lentamente, bajo el sol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezPicnic de la CIA en las tierras de Maru. Hay d\u00edas cuando la patria amanece con resaca moral. No es un temblor ni una balacera ni siquiera el cl\u00e1sico caos administrativo ya forma parte del paisaje.Es algo m\u00e1s viscoso, m\u00e1s dif\u00edcil de nombrar. 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