{"id":148356,"date":"2026-05-26T06:06:10","date_gmt":"2026-05-26T12:06:10","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=148356"},"modified":"2026-05-26T06:07:07","modified_gmt":"2026-05-26T12:07:07","slug":"la-patrona-del-voltaje-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/05\/26\/la-patrona-del-voltaje-muerto\/","title":{"rendered":"La patrona del voltaje muerto"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Todos los d\u00edas peleo a la contra. Contra la memoria agujerada. Contra los nombres olvidados en la punta de la lengua. Contra la ciudad trag\u00e1ndose cada recuerdo mediante humo industrial, avenidas heridas, anuncios LED, corridos tumbados saliendo desde las barber\u00edas premium.<br>La fe luce marchita. Ramo viejo dentro del pante\u00f3n municipal. Escapulario olvidado bajo litros de sudor. Fotograf\u00eda deste\u00f1ida dentro del cami\u00f3n de personal rumbo hacia Apodaca.<br>A\u00f1os ni\u00f1os persisten todav\u00eda. Las canicas. Los trompos. Las rodillas abiertas. El patio caliente. La madre gritando desde la cocina. Luego aparece Monterrey encima del pecho.<br>Gigante de concreto. Patrona del cansancio. Olvido detalles m\u00ednimos. Olvido rostros. Olvido pendientes. Olvido llamadas. Olvido apagar las luces intermitentes del autom\u00f3vil.<br>Regreso varias horas despu\u00e9s.<br>La bater\u00eda muerta parece cad\u00e1ver abierto sobre plancha met\u00e1lica. Ni un suspiro sale desde el motor. Ni una chispa. Ni misericordia. Pienso entonces.<br>La semana anterior extravi\u00e9 el autom\u00f3vil completo. Camin\u00e9 varias cuadras bajo calor criminal. Revis\u00e9 videos antiguos. C\u00e1maras mugrientas. Im\u00e1genes parecidas a una pel\u00edcula maldita. Como Memento.<br>La mente convertida en cuarto h\u00famedo lleno de papeles amarillos. All\u00ed estaba el veh\u00edculo. Quieto.<br>Descargado. Junto a la tienda de impresiones. Como perro abandonado afuera del Oxxo.<br>Apodaca siempre ofrece pluralidad extra\u00f1a. Santa Muerte en recibidores humildes. Templos cristianos entre yonkes. Guardias privados tatuados hasta los p\u00e1rpados. Ni\u00f1os jugando futbol junto a talleres clandestinos. Universitarios vendiendo vapeadores piratas. Camiones industriales cargando obreros derrotados.<br>El cami\u00f3n de personal permanece estacionado frente al edificio. La puerta abierta invita hacia ninguna parte. Subo lento. Toco el barandal oxidado. El metal deja fr\u00edo pegado en la palma.<br>Desde arriba alguien grita.<br>\u2014Mae. \u00bfNecesita algo?<br>La voz sale desde otra dimensi\u00f3n.<br>Como vigilante nocturno dentro del observatorio final del universo regio.<br>\u2014Cables para pasar corriente.<br>Silencio breve.<br>Despu\u00e9s aparece el segundo piso. Lugar funcionando como despeje cu\u00e1ntico para criaturas sin horario laboral. Departamento flotando encima del caos. Sale entonces el chico delgado.<br>Viste solamente pantal\u00f3n oscuro. Pasamonta\u00f1as negro cubriendo media existencia. Nudillos tatuados con signos de d\u00f3lar. Cuatro dedos marcados mediante codicia artesanal.<br>Huele a loci\u00f3n barata. Fragancia agresiva. Perfume comprado quiz\u00e1 dentro del mercado rodante. Tal vez regalo amoroso. Tal vez bot\u00edn.<br>Ignoro sus cualidades morales. Ignoro antecedentes penales. Ignoro pecados favoritos.<br>El halo de maleante rodea cada movimiento. Presta los cables sin preguntar demasiado. Otro buen samaritano aparece desde ninguna parte.<br>Conecta terminales. Rojo contra rojo. Negro contra negro. Electricidad compartida entre desconocidos.<br>Milagro automotriz digno del Apocalipsis regio. El motor revive mediante rugido asm\u00e1tico. Las luces despiertan. El tablero resucita igual a enfermo terminal levant\u00e1ndose para pedir cerveza.<br>Doy gracias.<br>El encapuchado sonr\u00ede apenas. Detr\u00e1s del pasamonta\u00f1as sobreviven dientes cansados. Sus amigos esperan cerca de la escalera. Sombras largas. Figuras quietas.<br>Parecen custodios privados de la Santa Muerte gigantesca colocada en el recibidor. La patrona observa todo. Due\u00f1a absoluta del barrio. Protectora del narcomenudeo. Madre adoptiva del desempleo. Virgen patrona del voltaje muerto.<br>Nadie juzga demasiado en Apodaca. La ciudad entera perdi\u00f3 capacidad moral hace varios sexenios.<br>Aqu\u00ed conviven obreros, sicarios, contadores, adictos funcionales, repartidores, influencers motivacionales, maestras agotadas, polleros, estudiantes endeudados mediante Coppel.<br>Todos sobreviven gracias al mismo monstruo. La metr\u00f3poli. Monterrey ya contamin\u00f3 todos los caminos del exceso. Hasta la fe respira humo negro. Los rezos poseen intereses bancarios. Los altares parecen franquicias.<br>Miro otra vez la Santa Muerte.<br>La pintura enorme domina el recibidor igual a emperatriz de otro reino. No inspira terror. Provoca descanso. Quiz\u00e1 all\u00ed termina toda furia. Descansa toda memoria perdida. La patrona recoge llaves extraviadas, bater\u00edas muertas, nombres olvidados, promesas rotas, cerebros cansados por demasiadas avenidas.<br>Arranco finalmente el autom\u00f3vil. La m\u00e1quina tiembla. El humo sale espeso. Apodaca contin\u00faa respirando miseria luminosa.<br>Arriba, desde el segundo piso, el encapuchado levanta una mano. Parece santo moderno. Ladr\u00f3n elegante. Parece ambos.<br>Avanzo entonces hacia ninguna parte. Entre f\u00e1bricas. Anuncios espectaculares. Ruido industrial parecido al oc\u00e9ano del infierno.<br>La vida queda detr\u00e1s. Al frente espera otra cosa. Parecido a magia negra. Parecido a Monterrey.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezTodos los d\u00edas peleo a la contra. Contra la memoria agujerada. Contra los nombres olvidados en la punta de la lengua. Contra la ciudad trag\u00e1ndose cada recuerdo mediante humo industrial, avenidas heridas, anuncios LED, corridos tumbados saliendo desde las barber\u00edas premium.La fe luce marchita. Ramo viejo dentro del pante\u00f3n municipal. 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