{"id":151205,"date":"2026-07-30T09:48:02","date_gmt":"2026-07-30T15:48:02","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=151205"},"modified":"2026-07-30T09:48:29","modified_gmt":"2026-07-30T15:48:29","slug":"el-aire-que-enferma-a-nuevo-leon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/07\/30\/el-aire-que-enferma-a-nuevo-leon\/","title":{"rendered":"El aire que enferma a Nuevo Le\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Luis Antonio Guajardo<br>En Nuevo Le\u00f3n llevamos ya casi dos sexenios escuchando promesas para combatir la contaminaci\u00f3n, pero el problema contin\u00faa. Cambian los gobiernos, aparecen nuevos programas y se anuncian medidas que, seg\u00fan se nos dice, ahora s\u00ed resolver\u00e1n el problema. Sin embargo, seguimos respirando un aire que enferma y que, en los casos m\u00e1s graves, puede contribuir al fallecimiento.<br>No necesitamos ser especialistas para darnos cuenta. Basta mirar el cielo gris, observar c\u00f3mo desaparecen las monta\u00f1as detr\u00e1s de una capa de contaminaci\u00f3n o pasar un dedo sobre cualquier autom\u00f3vil para encontrarlo cubierto de polvo. Lo verdaderamente preocupante es aquello que no vemos: las part\u00edculas que entran a nuestros pulmones y afectan diariamente nuestra salud.<br>Mientras las autoridades discuten qui\u00e9n contamina m\u00e1s, miles de familias enfrentan alergias, irritaci\u00f3n en los ojos, crisis de asma, enfermedades respiratorias y problemas cardiovasculares. Los m\u00e1s vulnerables son los ni\u00f1os, los adultos mayores y quienes ya viven con alg\u00fan padecimiento. Para ellos, un d\u00eda con mala calidad del aire no es una estad\u00edstica; puede convertirse en una visita al m\u00e9dico, una hospitalizaci\u00f3n o una complicaci\u00f3n grave.<br>\u00bfEntonces por qu\u00e9 no se compone la contaminaci\u00f3n?<br>Porque durante a\u00f1os hemos escuchado m\u00e1s explicaciones que resultados. Cuando el aire empeora, se culpa a las pedreras, a las industrias, a los autom\u00f3viles, a la construcci\u00f3n, a los incendios, a la falta de lluvia o a la Refiner\u00eda de Cadereyta. Seguramente todos tienen una parte de responsabilidad, pero esa larga lista ha servido tambi\u00e9n para que ninguna autoridad asuma completamente la suya.<br>El Gobierno federal se\u00f1ala que algunas fuentes corresponden al Estado. El Gobierno estatal responde que las empresas m\u00e1s contaminantes y la refiner\u00eda son de competencia federal. Algunos municipios realizan acciones menores y la ciudadan\u00eda queda atrapada en medio de una discusi\u00f3n administrativa que no limpia el aire.<br>La contaminaci\u00f3n no distingue entre facultades federales, estatales y municipales. El aire que sale de una chimenea bajo regulaci\u00f3n federal termina en los pulmones de una persona que vive en Nuevo Le\u00f3n. Por eso, dividir responsabilidades no puede significar dividir tambi\u00e9n las soluciones.<br>El gobernador Samuel Garc\u00eda prometi\u00f3 combatir la contaminaci\u00f3n y lleg\u00f3 a manifestarse a favor del cierre o la reubicaci\u00f3n de la Refiner\u00eda de Cadereyta. En enero de 2024 afirm\u00f3 que la planta deb\u00eda dejar de afectar la calidad del aire de Nuevo Le\u00f3n y su gobierno present\u00f3 iniciativas para poder actuar frente a ella. Han pasado los a\u00f1os, la refiner\u00eda contin\u00faa operando y todav\u00eda no conocemos una ruta clara para cumplir aquel compromiso.<br>Es verdad que la refiner\u00eda pertenece a Pemex y est\u00e1 sujeta principalmente a la autoridad federal. El gobernador no puede cerrarla por decisi\u00f3n propia. Pero si se hizo una promesa p\u00fablica, tiene la obligaci\u00f3n de informar qu\u00e9 gestiones se realizaron, qu\u00e9 respondi\u00f3 la Federaci\u00f3n, qu\u00e9 resultados se obtuvieron y qu\u00e9 piensa hacer ahora su gobierno.<br>Tambi\u00e9n el Gobierno federal debe dejar de tratar el asunto como una disputa pol\u00edtica. La Refiner\u00eda de Cadereyta no puede quedar protegida por el simple hecho de pertenecer a Pemex. Si contamina, debe modernizarse, reducir sus emisiones y someterse a una vigilancia estricta. Ninguna empresa p\u00fablica o privada puede estar por encima del derecho de las personas a respirar un aire que no les haga da\u00f1o.<br>Ahora se habla m\u00e1s de disminuir las emisiones de la refiner\u00eda que de cerrarla o reubicarla. En 2025, el Gobierno estatal inform\u00f3 que buscar\u00eda, junto con la Federaci\u00f3n, revisar sus filtros, catalizadores y desulfuradores. Si cambi\u00f3 la estrategia, debe explicarse con claridad. Lo que no puede aceptarse es que las promesas simplemente desaparezcan del discurso mientras la poblaci\u00f3n contin\u00faa expuesta.<br>El Estado asegura que durante el primer trimestre de 2026 disminuyeron las part\u00edculas PM10 y PM2.5 respecto al mismo periodo de 2025. Es una buena noticia, pero tres meses favorables no significan que el problema est\u00e9 resuelto. La mejor\u00eda debe mantenerse durante todo el a\u00f1o y reflejarse en menos alertas, menos enfermedades y una reducci\u00f3n comprobable de las emisiones.<br>Tampoco basta recomendar que no hagamos ejercicio al aire libre, que cerremos las ventanas o que los ni\u00f1os permanezcan dentro de sus casas. Esas medidas pueden proteger temporalmente a la poblaci\u00f3n, pero no eliminan una sola fuente contaminante. Resulta absurdo que la soluci\u00f3n ofrecida a las familias sea esconderse del aire de la ciudad donde viven.<br>Necesitamos saber qui\u00e9nes contaminan, cu\u00e1nto emiten, cu\u00e1ndo fueron inspeccionados y qu\u00e9 sanciones recibieron. Esa informaci\u00f3n debe ser p\u00fablica, sencilla y verificable. Si una empresa incumple, tiene que corregir inmediatamente y responder por el da\u00f1o. Si reincide, la sanci\u00f3n debe ser verdaderamente severa. Las multas peque\u00f1as terminan convirti\u00e9ndose en un costo m\u00e1s de operaci\u00f3n.<br>Tambi\u00e9n necesitamos estudios m\u00e9dicos serios y permanentes. No es suficiente contar los d\u00edas malos y extremadamente malos. Hay que conocer cu\u00e1ntas enfermedades, hospitalizaciones y muertes est\u00e1n relacionadas con la exposici\u00f3n prolongada a la contaminaci\u00f3n. La UANL ha advertido que la mala calidad del aire puede desencadenar o agravar asma, rinitis, enfermedad pulmonar obstructiva y fibrosis pulmonar.<br>La ciudadan\u00eda tiene obligaciones y debe contribuir, pero no puede cargarse sobre ella la responsabilidad principal. Una familia puede revisar su autom\u00f3vil, evitar quemas y utilizar menos el veh\u00edculo cuando sea posible. Lo que no puede hacer es inspeccionar una f\u00e1brica, regular una pedrera, modernizar el transporte p\u00fablico o exigirle directamente a Pemex que reduzca sus emisiones.<br>Eso corresponde a quienes gobiernan.<br>Nuevo Le\u00f3n ha demostrado que puede atraer inversiones, construir obras y organizar proyectos de alcance internacional. No deber\u00eda resultar imposible garantizar algo tan elemental como respirar sin enfermarnos.<br>La contaminaci\u00f3n no puede seguir trat\u00e1ndose como un asunto secundario ni como una bandera utilizada para enfrentar a la Federaci\u00f3n con el Estado. Mientras los gobiernos discuten, hay personas que respiran con dificultad, ni\u00f1os que desarrollan padecimientos y familias que gastan parte de sus ingresos en consultas y medicamentos.<br>Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, los nuevoleoneses ya no necesitamos nuevas promesas. Necesitamos resultados.<br>Porque el aire sucio no solamente oculta nuestras monta\u00f1as. Tambi\u00e9n enferma a nuestra gente y puede apagar vidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis Antonio GuajardoEn Nuevo Le\u00f3n llevamos ya casi dos sexenios escuchando promesas para combatir la contaminaci\u00f3n, pero el problema contin\u00faa. Cambian los gobiernos, aparecen nuevos programas y se anuncian medidas que, seg\u00fan se nos dice, ahora s\u00ed resolver\u00e1n el problema. 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