{"id":151244,"date":"2026-07-31T06:03:53","date_gmt":"2026-07-31T12:03:53","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=151244"},"modified":"2026-07-31T06:04:46","modified_gmt":"2026-07-31T12:04:46","slug":"dios-nos-odia-a-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/07\/31\/dios-nos-odia-a-todos\/","title":{"rendered":"Dios nos odia a todos"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Suena la trompeta a las cinco de la ma\u00f1ana. No es un amanecer: es veredicto. El sol todav\u00eda no se atreve a mirar, y ya los cuerpos de catorce a\u00f1os forman filas en el patio de cemento. Canad\u00e1, Estados Unidos, M\u00e9xico. Tres pa\u00edses. Un mismo ritual. La misma coreograf\u00eda del sometimiento disfrazada de disciplina.<br>Bienvenidos al matadero con uniforme planchado.<br>El ingreso, bautismo de sangre sin agua bendita.<br>El cadete nuevo llega con maleta y con nombre. Le quitan ambos. A partir de hoy es &#8220;perro&#8221;, &#8220;gusano&#8221;, &#8220;cero&#8221;. En la Royal Military College de Kingston, Ontario, lo llaman recluta. En West Point lo bautizan plebe. En el Heroico Colegio Militar de Tlalpan, simplemente &#8220;animal&#8221;. La creatividad sem\u00e1ntica var\u00eda; el pu\u00f1etazo en las costillas mantiene su universalidad.<br>Primer d\u00eda. Primer garrotazo. No metaf\u00f3rico. Literal. Un tubo de PVC envuelto en cinta adhesiva, para no dejar marca visible, porque la burocracia militar tambi\u00e9n cuida las apariencias, desciende sobre los muslos del novato. El superior de tercer a\u00f1o ejecuta el golpe con la solemnidad de un sacerdote elevando la hostia.<br>Nadie interviene. El capit\u00e1n instructor fuma a treinta metros. Observa. Exhala. Da media vuelta.<br>La novatada: industria artesanal del horror.<br>El dormitorio con literas met\u00e1licas. Doce novatos en calzoncillos, de rodillas sobre arroz crudo. Llevan cuarenta minutos. Las rodillas sangran en puntillismo. Un cadete de cuarto a\u00f1o camina entre ellos recitando el reglamento interno mientras sostiene una cubeta.<br>La bandeja contiene orines.<br>En la academia militar de Nuevo Le\u00f3n \u2014porque M\u00e9xico siempre lleva todo al siguiente nivel con entusiasmo tropical, el recipiente se vac\u00eda sobre la cabeza del m\u00e1s lento en responder. Robert Rodr\u00edguez filmar\u00eda esto con lente gran angular y guitarra norte\u00f1a de fondo.<br>Pero esto no es cine. Esto es martes.<br>El sistema: arquitectura perfecta de la impunidad.<br>Funciona as\u00ed, y funciona desde hace d\u00e9cadas, con la precisi\u00f3n de un reloj suizo fabricado en el infierno.<br>El cadete de primer a\u00f1o recibe el abuso. Sobrevive. Asciende. En segundo a\u00f1o observa. En tercero ejecuta. En cuarto a\u00f1o dirige. El ciclo se perpet\u00faa con la elegancia de una serpiente mordi\u00e9ndose la cola. Los mandos superiores lo saben. Los mandos superiores lo vivieron. Los mandos superiores lo llaman formaci\u00f3n.<br>Car\u00e1cter. La palabra m\u00e1gica. El conjuro universal.<br>En The Citadel, Carolina del Sur, cuatro cadetes hospitalizados en 2019 por fracturas m\u00faltiples. Reporte oficial: &#8220;accidente durante entrenamiento f\u00edsico&#8221;. Cuatro personas se fracturaron simult\u00e1neamente. Por accidente. Durante el mismo entrenamiento. A las tres de la madrugada. Sin test\u00edgos.<br>Estad\u00edsticamente improbable. Institucionalmente conveniente.<br>El silencio: pacto de sangre sin firma.<\/p>\n\n\n\n<p>El novato golpeado no denuncia. Jam\u00e1s. Denunciar es peor. Denunciar convierte el garrotazo nocturno en paliza colectiva. Denunciar transforma al cadete en &#8220;rata&#8221;, y las ratas en estos ecosistemas cerrados reciben tratamientos dignos de un campo de concentraci\u00f3n en Polonia, 1943.<br>Duchas heladas a medianoche. Obligados a comer del suelo. Ejercicios hasta el v\u00f3mito y despu\u00e9s del v\u00f3mito, ejercicios sobre la n\u00e1usea. Encierro en casilleros met\u00e1licos durante horas. Simulacros de ahogamiento con toallas mojadas.<br>Todo documentado en informes internos clasificados. Todo negado en conferencias de prensa. Todo repetido al semestre siguiente.<br>Los pseudo militares, instructores contratados con m\u00e1s ego autoritario en las venas y menos formaci\u00f3n pedag\u00f3gica en el cerebro, permiten, observan, participan. Algunos dirigen. El sargento instructor se convierte en director de orquesta del sufrimiento ajeno, batuta en mano, sonrisa de satisfacci\u00f3n en el rostro.<br>Geograf\u00eda del dolor: tres pa\u00edses, un infierno.<br>Canad\u00e1, la naci\u00f3n educada, el pa\u00eds de las disculpas. En el Royal Military College Saint-Jean, Quebec, cadetes obligados a arrastrarse desnudos por pasillos mientras superiores los golpean con cinturones. A\u00f1o 2022. Investigaci\u00f3n interna. Resultado: dos suspensiones temporales. Temporales. Como si la dignidad humana tuviera fecha de caducidad.<br>Estados Unidos, tierra de la libertad y el litigio. Virginia Military Institute, Texas A&amp;M Corps of Cadets, Valley Forge. Demandas judiciales acumuladas como trofeos en vitrina. Indemnizaciones millonarias pagadas en silencio. Acuerdos extrajudiciales con cl\u00e1usula de confidencialidad. El dinero compra silencio con la misma eficiencia con la cual el garrotazo compra obediencia.<br>M\u00e9xico, rep\u00fablica de los eufemismos. Heroico Colegio Militar, Escuela Naval, preparatorias militarizadas en Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas. Cadetes muertos reportados como &#8220;suicidios&#8221;. Huesos rotos clasificados como &#8220;lesiones autoinfligidas&#8221;. Familias amenazadas con perder la beca del hijo sobreviviente si abren la boca.<br>Los protagonistas: retrato de familia disfuncional.<br>El cadete de primer a\u00f1o: quince a\u00f1os, sesenta kilos, ojos todav\u00eda capaces de asombro. Lleg\u00f3 buscando disciplina, estructura, futuro. Encontr\u00f3 un universo paralelo donde el dolor ajeno es moneda de cambio y la crueldad se disfraza de tradici\u00f3n.<br>El cadete de cuarto a\u00f1o: diecinueve a\u00f1os, noventa kilos de m\u00fasculo y resentimiento fermentado. Fue v\u00edctima. Ahora es verdugo. La transici\u00f3n ocurri\u00f3 sin ceremonia, sin decisi\u00f3n consciente. Simplemente un d\u00eda dej\u00f3 de recibir golpes y comenz\u00f3 a darlos. La instituci\u00f3n lo premi\u00f3 con galones en la manga.<br>El instructor: treinta y cinco a\u00f1os, bigote reglamentario, mirada de quien ya olvid\u00f3 la diferencia entre formar soldados y destruir personas. Permite. Observa. Ocasionalmente participa cuando el aburrimiento supera su indiferencia profesional. Su expediente est\u00e1 limpio. Siempre estar\u00e1 limpio.<br>Violencia vicaria: el dolor transferido, heredado, multiplicado. El padre militar inscribe al hijo en la misma academia donde \u00e9l fue golpeado. &#8220;Me hizo hombre&#8221;, dice, con la convicci\u00f3n del converso y la ceguera del c\u00f3mplice. El hijo recibe los mismos golpes. Los normaliza. Los perpetuar\u00e1.<br>Generaciones enteras atrapadas en este ciclo, como prisioneros en un campo de concentraci\u00f3n donde la alambrada no es f\u00edsica sino psicol\u00f3gica, donde el uniforme del opresor y el del oprimido son id\u00e9nticos, donde la liberaci\u00f3n llega solo con la graduaci\u00f3n o con la bolsa negra para cad\u00e1veres. El himno final<br>La trompeta suena de nuevo. Son las diez de la noche. Toque de silencio. Los cadetes se acuestan en sus literas con el cuerpo adolorido y el alma en n\u00fameros rojos. Ma\u00f1ana ser\u00e1 igual. Pasado ma\u00f1ana ser\u00e1 igual. El semestre entero ser\u00e1 igual.<br>En alguna oficina con aire acondicionado, un general firma un comunicado: &#8220;Nuestras instituciones forman l\u00edderes con valores y disciplina&#8221;. La tinta se seca. El comunicado se publica. Los garrotazos contin\u00faan.<br>Dios nos odia a todos. Slayer ten\u00eda raz\u00f3n. Pero Dios no est\u00e1 solo en su desprecio: tiene c\u00f3mplices con charreteras, con galones, con presupuesto gubernamental y con la impunidad como escudo her\u00e1ldico.<br>Los cadetes forman filas. Los superiores sonr\u00eden. El ciclo se repite. Absolutamente nadie, va a detener esta m\u00e1quina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezSuena la trompeta a las cinco de la ma\u00f1ana. No es un amanecer: es veredicto. El sol todav\u00eda no se atreve a mirar, y ya los cuerpos de catorce a\u00f1os forman filas en el patio de cemento. 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