{"id":151825,"date":"2026-08-13T08:47:16","date_gmt":"2026-08-13T14:47:16","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=151825"},"modified":"2026-08-13T08:47:46","modified_gmt":"2026-08-13T14:47:46","slug":"mi-matamoros-querido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/08\/13\/mi-matamoros-querido\/","title":{"rendered":"Mi Matamoros querido"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Yo no soy marinero, soy capit\u00e1n, soy capit\u00e1n. No. Aqu\u00ed nadie es capit\u00e1n de nada. Aqu\u00ed el R\u00edo Bravo decide, el asfalto manda y la bocina del celular del copiloto escupe a Rigo Tovar como si el hombre no llevara cuarenta a\u00f1os muerto y enterrado en la Costa Azul de los recuerdos.<br>La central de autobuses de Monterrey, esa catedral del sudor y las tacos de muerte lenta, el pasajero m\u00e1s robusto ya ocupa el asiento del copiloto como si lo hubiera comprado en Mercado Libre. Mide lo mismo de ancho sentado y de alto parado. Trae una bocina JBL amarrada con un mecate al cintur\u00f3n y el celular reproduciendo El Sirenito a todo volumen.<br>Los otros dos van atr\u00e1s. El g\u00fcero, flaco, con gorra de los Astros de Houston; el otro moreno, callado, con lentes oscuros a las once de la ma\u00f1ana, como si el sol de Tamaulipas ya le debiera dinero.<br>\u00bfY esa bocina, compa? \u2014pregunto, arrancando la van rumbo a la carretera libre. El robusto se r\u00ede. Dientes de oro. Uno solo, pero brilla como faro de Playa Bagdad. Es pa&#8217; no depender del est\u00e9reo, patr\u00f3n. Ac\u00e1 traemos nuestra propia fiesta.<br>Ah, cabr\u00f3n. Pues ac\u00e1 en Monterrey me han volado tres autoest\u00e9reos a cristalazo limpio. Tres. El \u00faltimo fue estacionado afuera del PAN Estatal, rodeado de c\u00e1maras de seguridad, y no robaron el est\u00e9reo: se llevaron el carro completo. Desapareci\u00f3. Como diputado despu\u00e9s de elecciones.<br>El g\u00fcero de atr\u00e1s suelta la carcajada. No mame, \u00bfafuera del PAN? \u00bfCon c\u00e1maras y todo? Con c\u00e1maras, con vigilante, con la Virgen de Guadalupe pegada en el tablero. Nada sirvi\u00f3. Llorando se fue la que un d\u00eda me jur\u00f3 canta la bocina. Rigo Tovar y su Costa Azul llenando la cabina como incienso de cantina.<br>La carretera a Matamoros es ejercicio de fe. Fe en los amortiguadores, fe en los tr\u00e1ileres, fe en la vida misma. El g\u00fcero se acomoda la gorra y dice:<br>All\u00e1 en Matamoros es diferente, \u00bfsabe? All\u00e1 al ratero no le dura el gusto. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 eso?<br>Pues mire: al vato se le ocurre irse por la libre, empieza a robar a los vecinos, a bajar cosas de los carros, a meterse a las casas, a madrear transe\u00fantes, se le aplica el correctivo.<br>\u00bfEl correctivo?<br>Ojo por ojo dice el moreno de lentes, hablando por primera vez. Voz grave. Como de locutor de radio AM a las tres de la ma\u00f1ana.<br>El robusto cambia la canci\u00f3n. Ahora suena El Testamento: Voy a hacer mi testamento, por si acaso yo me muero.<br>Nadie comenta la coincidencia. O todos la notan y nadie dice nada. As\u00ed funciona la frontera. El silencio es gram\u00e1tica.<br>Y Brownsville? pregunto, cambiando el tema como quien cambia de carril sin direccional. Dicen los gringos ya tienen ciudad nueva ah\u00ed.<br>Starbase dice el g\u00fcero. La ciudad de Elon Musk. Puro SpaceX. Ya tiene alcalde propio y todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bobby Peden se llama el alcalde. Treinta y seis a\u00f1os. Vicepresidente de operaciones de lanzamiento de SpaceX. Gan\u00f3 con doscientos diecis\u00e9is votos de doscientos dieciocho posibles. Una democracia tan perfecta resulta sospechosa en cualquier latitud.<br>La basura de los cohetes cae del lado mexicano, agrega el moreno. En Playa Bagdad aparecen tanques de aire, pedazos de aluminio, pl\u00e1stico quemado. Once tanques encontraron la \u00faltima vez. Mataron delfines, tortugas, casi mil peces. \u00bfEntonces Musk tira su basura espacial en M\u00e9xico?<br>Como siempre, patr\u00f3n. Los gringos tiran pa&#8217;l sur. Nosotros recogemos.<br>Mi Costa Azul, mi Costa Azul.<br>La iron\u00eda de Rigo cantando sobre costas azules mientras Playa Bagdad se llena de chatarra aeroespacial es demasiado perfecta para ser accidental. M\u00e9xico amenaz\u00f3 con demandar a SpaceX. Luego se ech\u00f3 para atr\u00e1s. Como siempre.<br>Oiga, y el C\u00e1rtel del Golfo, \u00bftodav\u00eda manda all\u00e1?<br>Silencio. El robusto baja el volumen de la bocina. Primera vez en cuarenta minutos de viaje.<br>El Golfo ya no es lo mismo dice el g\u00fcero, midiendo las palabras como quien mide p\u00f3lvora. Antes era uno solo. Ahora est\u00e1n los Ciclones, los Escorpiones, los Metros, los Rojos pura divisi\u00f3n. Pura pelea interna.<br>Tiene raz\u00f3n. El C\u00e1rtel del Golfo, fundado en los a\u00f1os treinta por Juan Nepomuceno Guerra en Matamoros, la organizaci\u00f3n criminal m\u00e1s antigua de M\u00e9xico, seg\u00fan el Washington Post, hoy es un archipi\u00e9lago de facciones pele\u00e1ndose las sobras. En febrero de este a\u00f1o cay\u00f3 &#8220;Lexus&#8221;, Antonio Guadalupe, l\u00edder de la c\u00e9lula de los Ciclones, en un operativo a\u00e9reo y terrestre en el Ejido Sandoval. El New York Times report\u00f3 la fragmentaci\u00f3n como el colapso de una dinast\u00eda criminal. El Times de Londres lo compar\u00f3 con la ca\u00edda de los Gambino en Nueva York: misma arrogancia, mismo final.<br>Pero todav\u00eda hay jale dice el moreno. No pregunta. Afirma.<br>Todav\u00eda hay jale confirma el g\u00fcero.<br>Pasan los kil\u00f3metros. Pasan las rancher\u00edas con nombres b\u00edblicos y destinos paganos. Pasa un ret\u00e9n militar vac\u00edo, como escenograf\u00eda de pel\u00edcula cancelada. La bocina ahora reproduce una cumbia sin nombre, de esas grabaciones piratas donde Rigo suena como si cantara desde el fondo de una alberca.<br>\u00bfY ustedes a qu\u00e9 se dedican? pregunto. Periodista al fin. Pregunta est\u00fapida al fin.<br>El robusto me mira. Sonr\u00ede. El diente de oro otra vez. Nosotros somos los del correctivo, patr\u00f3n.<br>\u00bfLos del ojo por ojo?<br>Los meros. Nosotros somos los de mochar manos. Ese es nuestro jale pa&#8217;l patr\u00f3n.<br>Lo dice como quien dice nosotros somos los del taller mec\u00e1nico o nosotros vendemos seguros. Sin drama. Sin \u00e9pica. La banalidad del mal en una van con aire acondicionado descompuesto y Rigo Tovar de fondo.<br>El moreno se quita los lentes. Ojos claros. Tranquilos. Como de maestro de primaria.<br>Al ratero se le avisa una vez. A la segunda, pierde la mano. As\u00ed se mantiene el orden. Los vecinos est\u00e1n contentos. La polic\u00eda no se mete. Todos ganan.<br>Menos el ratero digo.<br>Menos el ratero confirma, volvi\u00e9ndose a poner los lentes.<br>Voy a hacer mi testamento, por si acaso yo me muero, le dejo a la que me quiere, todito mi sufrimiento.<br>Rigo Tovar profetizando desde la tumba. El testamento del Golfo de M\u00e9xico: a Matamoros le dejaron la violencia; a Brownsville, los cohetes; a Playa Bagdad, la chatarra c\u00f3smica; a los vecinos, el miedo; a estos tres pasajeros, un oficio medieval en pleno siglo veintiuno.<br>El robusto apaga la bocina. Aqu\u00ed nos baja, patr\u00f3n.<br>\u00bfAqu\u00ed? Pero faltan como veinte minutos para la central.<br>Nosotros no llegamos a la central. Nuestro viaje ya se perdi\u00f3. Pero est\u00e1 bien. En quince minutos sale otro.<br>Se bajan los tres. El g\u00fcero se estira. El moreno enciende un cigarro. El robusto se acomoda la bocina en el cintur\u00f3n como pistolera de vaquero posmoderno.<br>Oiga, patr\u00f3n dice el g\u00fcero, asom\u00e1ndose por la ventanilla. Cuando vaya para all\u00e1, nos avisa. Lo esperamos. Se la va a pasar bien.<br>\u00bfBien c\u00f3mo? Bien. Tranquilo. Nadie le va a robar su est\u00e9reo all\u00e1. Eso se lo garantizo.<br>Los tres se r\u00eden. Se alejan caminando por el acotamiento, entre el polvo y los espejismos del asfalto. Tres siluetas fundi\u00e9ndose con el horizonte, como personajes de Rulfo extraviados en el siglo equivocado.<br>Arranco. Busco una estaci\u00f3n de radio. Encuentro est\u00e1tica. Conecto mi propio celular. Pongo a Rigo Tovar. El Sirenito. Subo el volumen. Sirenito, sirenito, ven a jugar con las olas. Las olas de Playa Bagdad, donde las tortugas marinas anidan entre restos de cohetes destinados a Marte. Donde el sue\u00f1o de Elon Musk aterriza como pesadilla ecol\u00f3gica. Donde el Golfo de M\u00e9xico el golfo del Golfo, el golfo del c\u00e1rtel, sigue lamiendo la arena con lengua de sal y sangre.<br>Matamoros, cuna del c\u00e1rtel m\u00e1s viejo de M\u00e9xico. Ciudad fronteriza donde la basura cient\u00edfica cae del cielo y la justicia se imparte a machetazos. Donde tres desconocidos te confiesan su oficio de verdugos entre cumbias y risas, y luego te invitan a pasarla bien.<br>Mi Matamoros herido. Herido de bala, de cohete, de olvido. Pero con soundtrack de Rigo Tovar. Siempre con Rigo. Mi Costa Azul. mi Costa Azul.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezYo no soy marinero, soy capit\u00e1n, soy capit\u00e1n. No. Aqu\u00ed nadie es capit\u00e1n de nada. 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