{"id":152549,"date":"2026-08-28T06:34:44","date_gmt":"2026-08-28T12:34:44","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=152549"},"modified":"2026-08-28T06:35:15","modified_gmt":"2026-08-28T12:35:15","slug":"el-senor-de-la-llanta-y-el-cerro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/08\/28\/el-senor-de-la-llanta-y-el-cerro\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or de la llanta y el cerro"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Con ritmo de vallenato y cumbia, como manda el barrio. Ay, compadre, pr\u00e9stame la gata, la llanta se ponch\u00f3 en la cuesta brava.<br>R\u00edo Nazas arriba, donde el asfalto se rinde y la terracer\u00eda manda, ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l. Las manos negras de tanto hule. lLa sonrisa chueca de quien ya le gan\u00f3 al destino. Le dicen El Tripas. \u00c9l lo lleva con orgullo, como medalla de guerra.<br>Nadie sabe su nombre de pila. Ni falta hace. En la parte baja del Cerro de la Campana, las calles suben empinadas y los carros bajan rezando, El Tripas es instituci\u00f3n, leyenda, santo patrono de la llanta ponchada.<br>La vulcanizadora no tiene nombre en letrero bonito. Un rin viejo colgado del poste. La llanta pintada de azul. Eso basta. Todos saben y llegan. A las seis de la ma\u00f1ana ya est\u00e1 ah\u00ed, con su caf\u00e9 aguado y el radio a todo volumen.<br>La cumbia me llama, \/ el vallenato me nombra, \/ yo parcho la vida \/ como parcho tu llanta, compa.<br>\u00bfPor qu\u00e9 le dicen El Tripas? Versiones sobran. Unos dicen y esto es cosa del barrio, resulta ser por flaco. Flaco alambre de p\u00faas, perro de azotea.<br>En sus a\u00f1os mozos, aseguran los viejos, se le marcaban las tripas cuando andaba sin camisa por el cerro. Otros juran algo distinto. De morro se com\u00eda las tripas del mercado como si fueran manjar. Tres tacos de tripa bien dorada y el chamaco feliz.<br>\u00c9l nunca confirma ni niega. Solo sonr\u00ede. Ense\u00f1a los dientes chuecos. Sigue parchando.<br>La vulcanizadora es un altar al caos organizado. Llantas por todos lados. Apiladas como torres de Babel. Gordas, flacas, lisas, nuevas, viej\u00edsimas. Hay una hamaca entre dos postes. el perro echado, siempre hay un perro echado, con cara de fil\u00f3sofo jubilado. Hay un calendario de hace tres a\u00f1os con la g\u00fcera en bikini. El tiempo ah\u00ed no avanza. Se estanca. Se vulcaniza.<br>Ay, Tripas, Tripas, \/ rey del cerro y la gata, \/ t\u00fa le das vida al rin \/ cuando la suerte es ingrata.<br>El Tripas trabaja con m\u00e9todo propio. Primero mira la llanta. La estudia. Le da vueltas. La acaricia. Doctor revisando paciente. Luego dictamina.<br>Tiene remedio, ya vali\u00f3, compa. Su palabra es sentencia. Inapelable. Si El Tripas dice la llanta muri\u00f3, ni el mejor cirujano la resucita.<br>Cobra barato. Cincuenta pesos el parche. Cien si la cosa est\u00e1 grave. Si el cliente anda muy jodido, f\u00eda. Apunta en el cuaderno mugroso. Ese cuaderno es el libro sagrado de las deudas del barrio. Nadie lo ha visto completo. Dicen tiene m\u00e1s p\u00e1ginas escritas a la Biblia.<br>El Tripas f\u00eda, no regala. La diferencia es sutil y sagrada. Fiar es acto de fe. Regalar es l\u00e1stima. En el cerro la l\u00e1stima no se acepta.<br>Yo no nac\u00ed en cuna de oro, \/ nac\u00ed en cuna de rin, \/ pero tengo m\u00e1s riqueza \/ la gente fina de aqu\u00ed.<br>Los taxistas lo veneran. Los repartidores lo buscan. Las se\u00f1oras del cerro bajan con sus carriolas desinfladas. Los morros llegan con sus bicis ponchadas. Todos pasan por las manos del Tripas. Manos gruesas. Manos agrietadas. Manos con m\u00e1s historias incrustadas en los nudillos de las contadas por cualquier libro.<br>Tiene un ayudante. Le dicen el cachetes. Gordo, chaparro, sudoroso. El contraste perfecto. El Tripas es alambre, el cachetes es tambo. Juntos parecen caricatura. Juntos son el d\u00fao din\u00e1mico del hule y el parche. El Cachetes carga las llantas. El Tripas opera. Divisi\u00f3n del trabajo, versi\u00f3n Cerro de la Campana.<br>La calle R\u00edo Nazas sube con ganas. Los coches la sufren. Las suspensiones lloran. Los baches son cr\u00e1teres lunares. Por eso El Tripas nunca se queda sin trabajo. La calle misma es su mejor publicidad. Cada bache un cliente futuro. Cada lluvia es temporada alta. Cuando el agua baja del cerro, arrastra piedras. Las piedras rompen llantas. Las llantas rotas llegan al Tripas. Ciclo perfecto. Econom\u00eda circular del barrio.<br>R\u00edo Nazas, R\u00edo Nazas, \/ t\u00fa me traes la clientela, \/ con tus baches y tus piedras \/ me aseguras la quesadilla.<br>Hay algo m\u00e1s en El Tripas. Algo dif\u00edcil de nombrar. Es consejero. Es psic\u00f3logo de banqueta. Mientras parcha tu llanta, te parcha el alma. No se ag\u00fcite, compa, dice. La vida es como la llanta. se poncha, parcha, y sigue rodando. Filosof\u00eda del hule. Sabidur\u00eda del cerro.<br>Los domingos descansa. Se sienta en la silla de pl\u00e1stico, sube el volumen del radio, y ve pasar la vida. Cumbia, vallenato, norte\u00f1a. Todo cabe en su bocina, suena igual de fuerte. Los vecinos ya ni se quejan. Es parte del paisaje sonoro. Como los perros ladrando, los gallos a deshoras, el cami\u00f3n del gas con su grabaci\u00f3n eterna.<br>Domingo de descanso, \/ lunes de chambear, \/ El Tripas no se raja, \/ El Tripas es inmortal.<br>Lleva treinta a\u00f1os en el mismo lugar, parchando, viendo crecer el cerro. Vio llegar familias, partir otras. Nacer chamacos ahora ya con hijos propios. \u00c9l sigue ah\u00ed. Inamovible. El cerro mismo. La campana arriba, silenciosa y eterna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezCon ritmo de vallenato y cumbia, como manda el barrio. 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