{"id":153283,"date":"2026-09-11T05:31:48","date_gmt":"2026-09-11T11:31:48","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/?p=153283"},"modified":"2026-09-11T05:32:43","modified_gmt":"2026-09-11T11:32:43","slug":"el-ultimo-profeta-no-usaba-sombrero-de-copa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/2026\/09\/11\/el-ultimo-profeta-no-usaba-sombrero-de-copa\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo profeta no usaba sombrero de copa"},"content":{"rendered":"\n<p>Gerson G\u00f3mez<br>Tour Julio Verne por los escombros del future. Master of puppets, I&#8217;m pulling your strings, twisting your mind and smashing your dreams.<br>Camino entre los escombros de una ciudad sin nombre o con demasiados nombres vistiendo la gabardina ra\u00edda del partisano, las botas embarradas de un barro ancestral, el pa\u00f1uelo al cuello como los resistentes de Varsovia, como los fantasmas de Sarajevo. Llevo bajo el brazo un ejemplar destrozado de Veinte mil leguas de viaje submarino y en los bolsillos, metralla de met\u00e1foras. Metallica suena en unos aud\u00edfonos rotos, un solo canal funcionando, y James Hetfield me grita al o\u00eddo izquierdo mientras el derecho recoge el estruendo de los drones sobrevolando el gheto. Bienvenidos al Tour Julio Verne. La excursi\u00f3n m\u00e1s honesta del siglo XXI.<br>Jules Gabriel Verne naci\u00f3 en 1828 con los ojos puestos en el horizonte y la pluma cargada de futuro. So\u00f1\u00f3 submarinos cuando el mundo navegaba en veleros. Imagin\u00f3 cohetes a la Luna cuando la humanidad apenas dominaba la m\u00e1quina de vapor. Dibuj\u00f3 Par\u00eds en el siglo XX con rascacielos, trenes el\u00e9ctricos, redes de comunicaci\u00f3n global, y su editor, Pierre-Jules Hetzel, le devolvi\u00f3 el manuscrito dici\u00e9ndole.<br>Demasiado pesimista, nadie lo comprar\u00e1. Iron\u00eda fundacional. El \u00fanico libro verdaderamente prof\u00e9tico de Verne fue rechazado por exceso de verdad.<br>Ahora camino por un callej\u00f3n del gheto, elijan ustedes: Gaza, J\u00e1rkov, Alepo reconstruida y vuelta a destruir, los barrios olvidados de Puerto Pr\u00edncipe, pienso en aquel editor cobarde. Hetzel ten\u00eda raz\u00f3n en algo. Nadie quiere comprar la verdad. Preferimos la aventura. Preferimos el viaje. Preferimos Blinded by me, you can&#8217;t see a thing, como ruge Metallica, y seguir caminando entre los vidrios rotos.<br>En 1864, el profesor Lidenbrock descendi\u00f3 por el cr\u00e1ter del Sn\u00e6fellsj\u00f6kull hacia las entra\u00f1as del planeta. Ficci\u00f3n pura, delirio geol\u00f3gico, maravilla narrativa. Hoy, las perforadoras descienden kil\u00f3metros bajo la corteza terrestre extrayendo litio, cobalto, tierras raras. No buscan dinosaurios subterr\u00e1neos ni mares interiores:<br>Indagan el mineral necesario para fabricar las bater\u00edas de los mismos dispositivos donde ustedes leen. El viaje al centro de la Tierra ya es posible. Solo cambi\u00f3 la motivaci\u00f3n. Del asombro cient\u00edfico al extractivismo feroz.<br>En el Congo, ni\u00f1os de once a\u00f1os descienden a minas artesanales de cobalto. Sus manos peque\u00f1as resultan perfectas para los t\u00faneles estrechos. Lidenbrock llevaba a su sobrino Axel como acompa\u00f1ante voluntario; las corporaciones mineras llevan a miles de ni\u00f1os como combustible desechable.<br>Come crawling faster, obey your master, y el master no es un titiritero de fantas\u00eda. Es un consejo de administraci\u00f3n en Ginebra, un fondo de inversi\u00f3n en Wall Street, algoritmo de optimizaci\u00f3n de costos.<br>El Columbiad, aquel ca\u00f1\u00f3n descomunal de De la Tierra a la Luna, dispar\u00f3 una c\u00e1psula tripulada hacia el sat\u00e9lite en 1865. Ciento cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Armstrong pis\u00f3 el regolito lunar y pronunci\u00f3 su frase c\u00e9lebre. Verne acert\u00f3 en la ubicaci\u00f3n del lanzamiento, Florida, en el n\u00famero de tripulantes tres, en la c\u00e1psula recuperada del oc\u00e9ano. Profeta laico, visionario sin t\u00fanica.<br>El cohete tambi\u00e9n evolucion\u00f3 en otra direcci\u00f3n. Las V-2 de Von Braun, dise\u00f1adas para Londres, fueron el puente entre la ficci\u00f3n verniana y la industria aeroespacial. El mismo ingeniero construy\u00f3 misiles para Hitler y luego el Saturno V para la NASA. La misma tecnolog\u00eda, el mismo principio de propulsi\u00f3n, la misma f\u00edsica: en un caso, turismo lunar; en el otro, miles de londinenses bajo los escombros.<br>Master, master, where&#8217;s the dreams that I&#8217;ve been after? Buena pregunta, Hetfield. Los sue\u00f1os est\u00e1n en \u00f3rbita, convertidos en sat\u00e9lites esp\u00eda, en sistemas de gu\u00eda de misiles hipers\u00f3nicos, en constelaciones de vigilancia global.<br>Las potencias militares compiten por la militarizaci\u00f3n del espacio. Armas antisat\u00e9lite, estaciones orbitales con capacidad ofensiva, l\u00e1seres de alta energ\u00eda. Verne imagin\u00f3 el viaje; nosotros perfeccionamos el arma.<br>El capit\u00e1n Nemo era un anarquista aristocr\u00e1tico, un mis\u00e1ntropo genial navegando los oc\u00e9anos en su Nautilus, alimentado por electricidad, autosuficiente, libre. Verne lo concibi\u00f3 como s\u00edmbolo de libertad radical. Los submarinos nucleares contempor\u00e1neos, clase Ohio, clase Borei, clase Jin navegan los mismos oc\u00e9anos cargando entre 16 y 24 misiles bal\u00edsticos intercontinentales, cada uno con m\u00faltiples ojivas termonucleares. Un solo submarino puede borrar una civilizaci\u00f3n entera.<br>Nemo hund\u00eda fragatas colonialistas por venganza personal. Los submarinos actuales permanecen sumergidos durante meses, en silencio absoluto, esperando la orden de lanzamiento. La orden del apocalipsis. &#8220;Lashing out the action, returning the reaction&#8221;, y la reacci\u00f3n, en este caso, se mide en megatones.<br>Camino por el gheto y veo a un viejo sentado sobre un refrigerador destruido, fumando un cigarro sin filtro. Me mira con la indiferencia de los sobrevivientes profesionales. Le pregunto si conoce a Julio Verne. \u00bfEl del submarino?, responde. S\u00ed, se\u00f1or. El del submarino. El del submarino convertido en ata\u00fad flotante para toda la especie.<br>Aquel libro rechazado por Hetzel, descubierto en 1994 dentro de una caja fuerte, describ\u00eda un Par\u00eds dominado por la tecnolog\u00eda, la banca y la mediocridad cultural. Los artistas mor\u00edan de hambre, la poes\u00eda era considerada in\u00fatil, la m\u00fasica se hab\u00eda mecanizado, las comunicaciones instant\u00e1neas hab\u00edan reemplazado la conversaci\u00f3n profunda. Verne escribi\u00f3 esto en 1863. Lean esa fecha otra vez. 1863.<br>Ahora miren alrededor. Las redes sociales han pulverizado el di\u00e1logo. La inteligencia artificial genera arte en segundos, devaluando d\u00e9cadas de oficio. Los poetas publican en plataformas dise\u00f1adas para vender publicidad de zapatillas deportivas. Par\u00eds en el siglo XX no era pesimismo. Era periodismo anticipado.<br>Needlework the way, never you betray, life of death becoming clearer. La vida y la muerte se aclaran, s\u00ed, pero nadie quiere mirar.<br>Aqu\u00ed es donde el Tour Julio Verne tuerce hacia lo siniestro. Porque una cosa es celebrar al visionario, al inventor de mundos, al padre de la ciencia ficci\u00f3n moderna, y otra muy distinta es confrontar la evidencia: Casi todas sus visiones se materializaron, y casi todas fueron pervertidas por el aparato militar-industrial.<br>Los helic\u00f3pteros de Robur el Conquistador: hoy evacuan heridos y tambi\u00e9n disparan misiles Hellfire sobre bodas en Yemen. Las armas el\u00e9ctricas del Nautilus. Son tasers usados contra manifestantes, sistemas de pulso electromagn\u00e9tico capaces de fre\u00edr la infraestructura de una naci\u00f3n entera. La comunicaci\u00f3n global de La isla misteriosa.<br>Es internet, s\u00ed, pero tambi\u00e9n es vigilancia masiva, propaganda algor\u00edtmica, desinformaci\u00f3n como arma de guerra. Verne resulta menos parecido a un novelista y m\u00e1s cercano a Nostradamus, con sus cuartetas cr\u00edpticas anunciando desastres. El autor del Apocalipsis de San Juan, con sus jinetes cabalgando sobre tecnolog\u00edas duales: el mismo invento salva y destruye, cura y envenena, conecta y vigila. Fix me!, grita Hetfield en alg\u00fan riff perdido, y nadie lo arregla, nadie arregla nada.<br>Me ajusto la boina del partisano. Las calles huelen a caucho quemado y a comida rancia. Un grupo de adolescentes juega f\u00fatbol con una pelota desinflada entre los cascotes de un edificio bombardeado o demolido por la especulaci\u00f3n inmobiliaria, abandonado por la crisis, da igual.<br>El gueto es el gueto en cualquier idioma. Miles de personas resultan heridas cada d\u00eda en conflictos armados alimentados por tecnolog\u00eda verniana perfeccionada. Miles mueren. Millones son desplazadas. No por la imaginaci\u00f3n de un novelista franc\u00e9s del siglo XIX, sino por la aplicaci\u00f3n sistem\u00e1tica, industrial, despiadada de sus visiones.<br>Los drones, herederos directos del Albatros de Robur, sobrevuelan Ucrania, Sud\u00e1n, Myanmar. Los submarinos patrullan el Pac\u00edfico. Los cohetes hipers\u00f3nicos cruzan la estratosfera. Los sat\u00e9lites cartograf\u00edan cada metro cuadrado del planeta. Todo esto estaba en los libros de Verne. Todo. Cada p\u00e1gina era un plano, cada cap\u00edtulo un manual de instrucciones.<br>&#8220;Master of puppets, I&#8217;m pulling your strings&#8221;. \u00bfY qui\u00e9n tira de los hilos? \u00bfLos gobiernos? \u00bfLas corporaciones? \u00bfEl propio impulso suicida de una especie demasiado inteligente para sobrevivir a su propia inteligencia?<br>El autob\u00fas del Tour Julio Verne no existe, por supuesto. No hay gu\u00eda tur\u00edstico, no hay folleto, no hay parada de souvenirs. La gira es la vida misma en el siglo XXI. Recorrido involuntario por todas las profec\u00edas cumplidas del hombre de Nantes, convertidas en maravillas y en horrores simult\u00e1neos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerson G\u00f3mezTour Julio Verne por los escombros del future. Master of puppets, I&#8217;m pulling your strings, twisting your mind and smashing your dreams.Camino entre los escombros de una ciudad sin nombre o con demasiados nombres vistiendo la gabardina ra\u00edda del partisano, las botas embarradas de un barro ancestral, el pa\u00f1uelo al cuello como los resistentes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":153285,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153283"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=153283"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":153284,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/153283\/revisions\/153284"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/153285"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=153283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=153283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodigitalmx.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=153283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}