sáb. Mar 7th, 2026

En una ciudad en la que el caos impera por la necesidad de una mejor movilidad urbana, y donde el estrés, la ansiedad y la violencia van luchando por contenerse dentro de cada automóvil que circula, necesitamos descansar en un mar de serenidad.

Porque como decía una publicación en redes sobre nosotras las mujeres, que no somos frágiles como una flor, sino como una bomba, entiendo que muchos de los que transitamos estamos a un movimiento en falso para explotar.

Pero déjeme contarle sobre el Mar de la serenidad que no es una playa hermosa de esas que abundan en nuestro México, sino una extensa porción oscura en la cara visible de la luna.
Este mar que no lo es como lo conocemos en el sentido terrestre, se formó por el impacto de un asteroide hace muchísimos años, seguido por erupciones volcánicas que llenaron la cuenca con lava.

De tal forma que la serenidad no fue la consecuencia de una calma milenaria, sino de una violenta explosión que llenó de lava más de 700 kilómetros de superficie lunar que podemos ver desde la tierra cuando la luna está en cuarto creciente.

Toda esta reflexión del mar de la serenidad viene porque recién leí a Salomón escribiendo en el libro de Eclesiastés que “si tu jefe se enoja contigo, ¡no renuncies a tu puesto! Un espíritu sereno puede superar grandes errores”.

La serenidad no viene a consecuencia de la paz, sino de la necesidad de que en medio del caos de un estallido, recuperemos la calma y nos convirtamos en agentes de paz.

Como humanos cometemos errores y abundamos en emociones que exigen ser educadas y dominadas, para que no nos dominen y nos destruyan.

Muchos han renunciado a su trabajo, a familia, a su matrimonio y aún hasta a sí mismos porque se volvieron caos en la tormenta, cuando estaban llamados a ser parte de la calma.

“Bienaventurados los pacificadores”, le dijo Jesús a la multitud en la bahía de las parábolas, el lugar que guarda la mejor acústica de todo el planeta, y sigue haciendo eco en nuestros corazones.

¿Qué sentido tiene guardar la calma en medio de la paz? ¿O permanecer sereno en la quietud? Es en la tormenta, en la explosión y en el caos, aún de nuestros propios errores, que necesitamos ejercitar la serenidad para superar el caos y ser llamados hijos de Dios.

Permita que Jesucristo le ayude a forjar la serenidad a través de los errores, el caos y las tormentas, será la serenidad la que le dé la oportunidad de superar grandes errores.

¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo.  Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.

Mateo 5:9, Eclesiastés 10:4
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Por Admin

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