lun. Mar 9th, 2026

Gamaliel Garza 

Durante estas semanas hemos presenciado en redes sociales e internet lo que está aconteciendo en Tulum, Quintana Roo. Por si no lo sabía estimado lector, la situación actual de este destino estalló para mal. Han circulado imágenes de calles vacías, restaurantes cerrados y playas desiertas. Los empresarios hoteleros, restauranteros, la gente local y el gobierno local reconocen la crisis alarmante. La situación es peor de lo que se dice, con cifras no oficiales que manejan apenas un 30% de la ocupación hotelera en plena temporada alta. ¿Cuáles son los motivos para la debacle de un destino turístico tan concurrido hace apenas algunos años? Al menos podemos señalar 3 motivos sumamente claros que provocaron el derrumbe catastrófico de Tulum y a que reventara la burbuja económica e inmobiliaria. Primero tenemos lo que algunos han llamado el Fraude Inmobiliario de Tulum. En efecto, y como lo han señalado diversos medios internacionales y nacionales, las inmobiliarias, desarrolladores y agentes de ventas comenzaron a inflar los precios de venta, supuestamente basados en la oferta y demanda, y al mismo tiempo ocultaban la realidad a sus compradores, desarrollos sin estudio de mecánica de suelos, la ausencia de permisos de planificación o construcción, e incluso predios robados que pretendían urbanizar. Aunado a lo anterior cabe mencionar el enorme problema de drenaje y agua potable que enfrenta la ciudad. Todo esto provocó que Tulum sea una de las burbujas inmobiliarias más críticas que ha estallado en los últimos años en México, haciendo que la gente que compró un departamento en 3 o 4 millones de pesos, apenas y consiga rentar sus departamentos en 800 pesos el día. El segundo factor es la avaricia desmedida de restauranteros, dueños de antros, establecimientos y taxistas, los cuales cobraban desmesuradamente con precios irrisoriamente altos, fuera de toda realidad y objetividad. No solamente eso, sino que también llegaron al punto de maltratar al turismo nacional, ya que como no pagaban en dólares como los extranjeros y les debían cobrar más barato, optaban por discriminarlos y restringirles comida y servicios. Y finalmente, tercero, y la gota que derramó el vaso, fue que, contra toda legalidad y en plena contravención a la constitución y las leyes, los hoteleros y locatarios, cerraron las playas que en teoría son públicas y de los mexicanos, y comenzaron a cobrar el ingreso, haciendo del acceso a las playas un negocio más. ¿Qué será de Tulum? Solo el tiempo lo dirá. Lo que sí resulta ser un completo acierto por parte de Morena y particularmente del Dr. Monreal, es la reforma a la Ley General de Bienes Nacionales y a la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Medio Ambiente, la cual busca impedir que empresas o personas puedan cerrar las playas e impedir el acceso, y que la entrada a las mismas sea libre, gratuita y permanente para todas las personas. Quizá esta medida legislativa impida en el futuro otra crisis como la de Tulum.

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