jue. Mar 5th, 2026

Anoche fuimos en familia a ver el reencuentro de exalumnos del ITESM en Raíces, quien por cierto cumple 30 años y nos deleitamos con la música, el canto y el baile folklórico que nos hizo recordar la danza típica no solo del Noreste sino de todo México y parte de Latinoamérica.

En el eco del espectáculo de Leyendas y Costumbres, me estremeció la interpretación de La Llorona. Espiritualmente, mientras oraba al escuchar su lamento y reprender todo espíritu de muerte, el Señor despertó una compasión al identificar un patrón no solo en la historia a lo largo de todo el territorio latinoamericano, sino además, a través del tiempo.

La historia de “La Llorona” se repite cada vez más seguido, y me temo que lo seguirá haciendo bajo una nueva modalidad.

Mujeres que en un momento de locura y desesperación, mataron al fruto de su vientre: sus propios hijos.

Mujeres que cuando vuelven en sí, lloran por ellos, porque no “interrumpieron” nada sino que acabaron con todo y el verdadero dolor comenzó haciéndolas penar y convertirse en una sombra de lo que una vez fueron.

Es impresionante cómo Dios te hace mirar con amor a los que están heridos y lloran de dolor por las decisiones equivocadas, forzadas o no.

Hoy muchas mujeres siguen, como la Llorona, penando por sus hijos muertos, porque las entrañas tienen memoria y el recuerdo martilla la conciencia, porque nuestro vientre sabe que hubo vida y terminó en muerte. Muchas otras aún están en un letargo que no las ha hecho despertar, pero cuando lo hagan vendrá el dolor y la condenación, porque el corazón es engañoso.

Oro por todas aquellas mujeres que siendo engañadas (aunque crean que están bien informadas) tomaron decisiones equivocadas para que cuando vuelvan en sí, encuentren la redención en Cristo.

Ningún cristiano que haya conocido verdaderamente a Jesús desearía que fueran consumidos del dolor, sino que fueran libres de él y experimentaran la redención que Jesucristo nos vino a dar a través de la cruz y la resurrección.

El regalo de la paz está disponible para todo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios y quiere dejar todo atrás para acercarse a Él y seguirlo.

A todo hombre o mujer, si está sufriendo por una decisión equivocada, Jesús es el camino a la sanidad, nada ni nadie más logrará sanar tu corazón, solo Cristo. Ya no llores, vuelve, te esperamos, es tiempo de comenzar de nuevo, pero solo lo lograrás en Jesús.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4

¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo.  Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.Email mujervirtuosa@instruccionespersonales.com
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Por Admin

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