lun. Sep 21st, 2026

Así como la imagen tradicional de Monterrey como una ciudad fundada en medio de un desierto puede simplificar demasiado una realidad geográfica mucho más compleja, también nosotros podemos interpretar nuestra vida únicamente por lo que vemos en la superficie.
Hay temporadas en las que nuestra vida parece un desierto: no vemos frutos, no encontramos respuestas, nuestras fuerzas disminuyen y comenzamos a preguntarnos hacia dónde vamos. Pero una temporada seca no significa necesariamente una tierra sin vida.
Monterrey está en un ecotono, un lugar donde diferentes ecosistemas se encuentran. Las montañas, los bosques, los pastizales y el matorral forman parte de una realidad mucho más compleja que la simple imagen de un desierto. Además, el agua que baja de las montañas no siempre permanece visible: corre, se filtra y alimenta el subsuelo.
Y aquí encontramos una hermosa imagen espiritual:
Dios también puede estar obrando debajo de la superficie de nuestra vida, aunque nosotros todavía no podamos verlo.
Hay momentos en los que no vemos el “río”, pero Dios sigue siendo la fuente.
No vemos el fruto, pero Dios sigue trabajando en las raíces.
No vemos el camino, pero Dios sigue sosteniendo nuestros pasos.
La Biblia dice: “Porque yo derramaré agua sobre el que tenga sed, y ríos sobre el suelo seco.” Isaías 44:3
El problema muchas veces no es que Dios haya dejado de proveer, sino que queremos ver inmediatamente en la superficie aquello que Dios está haciendo en profundidad.
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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Por Admin

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