Por Salvador Hernández LANDEROS
Recién había asumido como gobernador, Samuel García calificó como “un asco” a las paraestatales que le dejó la gestión de Jaime Rodríguez.
“Un asco”, se sabe que es una sensación física de desagrado que produce olor, sabor o visión de algo y que, inclusive, puede llegar a provocar el vómito.
Han pasado 20 meses y todo hace pensar que, efectivamente, el “asco” por las paraestatales le provocaron al Estado un “vómito”, pero no de justicia penal.
Uno de esos “ascos” fue Agua y Drenaje donde se encontró una “mafia” que operaba entre lujos, manejos financieros irregulares y acoso laboral y sexual.
Ese viernes 8 de octubre del 2021, Samuel dijo que “de las conductas detectadas podrían ameritar prisión, incluso habló de delincuencia organizada” (sic).
De ahí surgió el tal “Corleone” a quien supuestamente le encontraron un lote de autos lujosos, pero de él no se sabe nada y menos que esté en prisión.
Se habló de anomalías financieras por más de $500 millones en el Isssteleón, involucrados en ello, a dos sobrinos de Manuel González Flores, alías X-II.
Otro “asco” fue el programa “Aliados Contigo”, usado en el proceso electoral presidencial en el que se utilizaron recursos públicos a favor de “El Bronco”.
Por ese delito electoral, el ex gobernador Jaime Rodríguez Calderón, fue internado en el penal de Apodaca, “se enfermó, recuperó su libertad y ya.
Y de los demás, “El Corleone”, los sobrinos y de Manuel González, de Vital y otros, nunca más se ha sabido de ellos y es posible que nunca se sepa nada.
En lenguaje policial, cuando hay arreglo entre la autoridad y el bandido, se dice que hubo “vómito” y tal parece que en “los ascos de “El Bronco”, hubo ese “vómito”.chavalolanderos@yahoo.com.mx