Cosas del Tony
Por: Antonio Sánchez R.
Hace algunos años, cuatro décadas como mínimo, le escuché a un candidato y posteriormente alcalde de San Pedro Garza García, decir una frase que recuerdo frecuentemente, cada tres años, en cada proceso electoral, pues tiene mucho qué ver con el quehacer que se desarrolla como resultado de la elección de la ciudadanía.
“La política no es mala. Son los políticos, con su mal actuar, los que hacen ver mala a la política”. Quien pronunció estas palabras, como parte de su discurso de campaña por la alcaldía, fue Don Alejandro H. Chapa Salazar, un servidor público honesto y transparente, quien fue el último de los alcaldes, surgidos del PRI, que hicieron posible la transformación y modernización del municipio, en una etapa en la que Garza García, como se llamaba anteriormente, fue reconocido como Municipio Modelo.
A Don Alejandro se le debe no sólo la continuación de las grandes obras de sus antecesores sino la construcción de obras propias. A su arribo a la alcaldía, Fomerrey 22, hoy San Pedro 400, tenía no más de seis calles pavimentadas. Con él, dicho sector, completo, incluyendo El Obispo, fue pavimentado de manera integral, sin que la gente pagara un peso.
A él se le debe el actual nombre del municipio que, como ya mencioné, se conocía como Garza García. Don Alejandro, en el entendido de que para la gente le era más común llamarle San Pedro, decidió someter a consulta de Cabildo su solicitud de agregarle el nombre de San Pedro a los apellidos Garza García. El Cabildo lo aprobó, se envió la petición al Congreso del Estado y éste también lo aprobó y, desde entonces, ya somos habitantes de San Pedro Garza García.
Pero volvamos a la reflexión de Don Alejandro Chapa en torno a la política y los políticos. Para él, las prácticas corruptas eran inaceptables y siempre mantuvo una postura intachable, con una administración municipal que, al igual que las de sus antecesores, trabajó con los recursos existentes, sin endeudar al municipio para nada.
La política, es una actividad que debería de ser el conducto a través del cual se satisfagan las necesidades y los intereses de los ciudadanos. Y digo que debería de ser, porque la verdad, los políticos se han encargado de manchar todo lo bueno que debería de ser la política, factor que ha llevado a que un alto porcentaje de ciudadanos vea a la política como la vía para el enriquecimiento ilícito y el abuso del poder.
Así como decía hace dos semanas que no existe la convicción de una verdadera ideología política, al ver que políticos sinvergüenzas cambian de colores como cambiar de calzones como si fuera lo normal, hoy puedo asegurar que los interese de los ciudadanos ya no están entre las prioridades de los políticos, porque la prioridad, por encima de cualquier cosa, son los intereses propios y nada más.
La política es noble, siempre y cuando los políticos actúen de manera honesta, clara y transparente y que su trabajo, ya sea como administradores y ejecutores de los recursos públicos, esté orientado a llevar beneficios a las comunidades que más lo requieren; o como legisladores, estudiando y analizando nuestras leyes para ejecutar reformas que permitan un mejor desarrollo social y económico de los estados y del país.
Hoy por hoy, campea en el sistema político mexicano una visible tendencia a transformar lo existente, pero no para buscar mejores escenarios, sino para volver a un pasado que mucho daño causó ya al país. La “vieja política” está siendo copiada y hoy, el amiguismo y el nepotismo amenazan con tomar carta de residencia permanente. Malo el cuento y malas cuentas…