Eleazar Fuentes Gutiérrez
En México y en Latinoamérica, los gobiernos de izquierda han romantizado la pobreza. ¿A qué voy con esto? A que el discurso político va enfocado hacia ese punto; se usa la palabra “pobres” con fin político y con proselitismo, y ahí es donde está lo malo. Generan una polarización o una división entre ricos y pobres, y ahí es donde entra el discurso: los ricos son los malos y los pobres son los buenos.
Frases como “Por el bien de todos, primero los pobres”, o ideas como las de Chávez de que “los pobres gobiernan”, cuando ningún pobre que llega al poder sale del poder siendo pobre, o incluso muchos no sueltan el poder, como en el caso de algunas dictaduras socialistas de América Latina. Usan a los pobres como discurso, y es ahí donde se romantiza la pobreza.
La pregunta, o lo interesante de analizar, es si al comunismo o al socialismo les conviene o buscan que ya no haya pobres. Puede ser algo para pensarse, ya que, si en un país deja de haber pobres para un gobierno socialista, pierden su electorado; entonces, puede ser que busquen la conformidad.