Pentecostes en la Sierra de Picachos, de Nuevo León
Padre José María Guerrero
Amigos, este sábado vivimos una Vigilia donde se hizo presente el Espíritu Santo.
Temprano nos reunimos para orar. Éramos muchos y diversos en un ambiente plural, compuesto por vecinos, amigos, activistas sociales, ambientalistas y candidatos a diversos puestos de elección popular.
hicimos silencio santo al iniciar, luego escuchamos la Palabra y algunos testimonios de la comunidad, Firmamos el compromiso de custodiar la Casa Común, posteriormente leímos el pronunciamiento a favor de la creación de Dios y concluimos con una festiva convivencia llena de amor.
Como en aquel primer Pentecostés, también nosotros pudimos conversar pacíficamente con el lenguaje del amor. Supimos dejar a un lado lo que nos dividía y asumimos la tarea de preservar la Sierra Picachos, contra quienes pretenden destruirla movidos por un afán desmedido de riqueza material. Señalamos los desarrolladores, las consecuencias de la corrupción y todos los intereses de aquellos que quieren apropiarse del agua que nos corresponde y del oxigeno de ese lugar. Seguiremos luchando juntos, iremos sumando voluntades y favoreceremos que el Espíritu Santo derrame “Ríos de Agua Viva”.
Soy el Padre Guerrero y esta es mi humilde opinión.
