Las enfermedades nosocomiales son infecciones adquiridas durante la estancia en un hospital y que no estaban presentes ni en el período de incubación ni en el momento del ingreso del paciente y que no solo afectan a pacientes, sino a médicos y enfermeras, mermando los servicios de salud.
La población más vulnerable son los adultos de entre 45 y 65 años de edad, quienes representan el 23.8% del total de casos: CONAMED.
Al año mueren 32 pacientes al año por cada 100 mil habitantes.
La capacitación del personal de salud y la inversión en equipo adecuado contribuye a reducirlas.
Las infecciones asociadas a la atención de la salud (IAAS), también conocidas como enfermedades nosocomiales, representan un importante problema de salud pública debido a que una persona se contagia con frecuencia en hospitales, afectando no solo a pacientes, sino también a médicos, enfermeras y personal de un nosocomio.
Se trata de infecciones que adquieren 1 de cada 20 pacientes durante su estancia en un hospital; su tratamiento en algunas ocasiones suele complicarse debido a que las enfermedades son causadas por microorganismos resistentes a los antibióticos, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
“La pandemia nos ha dejado una gran lección en la materia: es imprescindible mejorar los equipos de protección, aditamentos y materiales para doctores, personal de salud y pacientes a fin de evitar la transmisión de enfermedades. Una buena estrategia de protección contribuye a mejorar los servicios”, advierte Tamara Chayo, CEO y Founder de MEDU Protection, startup mexicana dedicada a la fabricación de indumentaria de protección personal sustentable y segura.
De acuerdo con autoridades federales, la frecuencia de las enfermedades intrahospitalarias en centros de salud oscila entre el 2.1% y 15.8% del total de pacientes, siendo las Unidades de Cuidados Intensivos donde más casos se presentan; se estima que por estos padecimientos mueren 32 pacientes al año por cada 100 mil habitantes.