vie. May 24th, 2024

Óscar Tamez Rodríguez
El 7 de abril se vivió el primer debate entre presidenciales 2024. Una tragedia de evento que si no fuera serio sería propio de una parodia. Un evento millonario que no aporta a la elección.
Los debates en elecciones presidenciales se viven en EUA desde la segunda década del siglo XX, el primero fue entre Kennedy y Nixon, evidentemente ganó Kennedy y de ahí se dieron sucesos que marcaron el triunfo en las urnas.
La influencia de los debates en el resultado electoral tiene mucho de mito y poco de efectividad. Se publicitan mucho, se difunden, se hace un reality en rededor de ellos y poco han determinado el resultado electoral.
El primero en México se da en la elección de 1994 donde Ernesto Zedillo pierde ante Diego Fernández de Ceballos, aquello fue una paliza, pero luego de ello, inexplicablemente el candidato opositor se desinfla en su campaña y termina perdiendo la contienda.
En la elección 2000 se enfrentan Francisco Labastida, Vicente Fox y el veterano Cuauhtémoc Cárdenas quien había sido candidato en dos ocasiones previas y fue actor participante del debate donde Zedillo pierde.
El candidato oficialista pasó a la historia por su queja donde Fox le apoda “Lavestida”, evidentemente la mofa política fue para él, algunas caricaturas lo retrataron con un bolso golpeando al guanajuatense y otras cosas por el estilo. Sería de nuevo el panista quien gana el debate, pero ahora también la contienda.
En la elección 2006 contienden Roberto Madrazo, Patricia Mercado y Felipe Calderón se enfrentaron, el ausente fue Andrés Manuel López quien punteaba las encuestas y por ello decide no asistir.
La respuesta a su ausencia es que cae en las preferencias electorales y por ello acude al segundo debate. El resultado de este fue favorable para quien ahora estaba en desventaja según las encuestas, López Obrador capitaliza su presencia y mejora en las preferencias, pero pierde la elección.
En la elección 2012 reaparece el tabasqueño ahora frente a Enrique Peña, Josefina Vázquez y el inolvidable Javier Quadri. Sin ser el ganador, Quadri roba el postdebate pues al momento que aparece una edecán a entregar alguna información a los participantes, el entonces candidato del PANAL lanzó a la edecán quien portaba un vestido entallado en escultural figura, una mirada de esas que “comen con los ojos”.
Creo que pocos recuerdan las confrontaciones, pero todos rememoran las miradas lascivas de quien presumía conducir una combi en sus recorridos. No triunfa Peña en estos eventos, pero sí logra el triunfo electoral.
En 2018 reaparece el experimentado López Obrador frente a los candidatos Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Margarita Zavala quien no culmina la contienda y Jaime Rodríguez a quien se recuerda por su estrategia de “mochamanos” a los corruptos.
Como se percibe, los debates son de poca relevancia en una contienda, en su caso son de mayor aporte el postdebate y sus estrategias de posicionamiento o descalificación del adversario.
Es oportuno señalar que los debates como herramienta electoral tienen tres momentos: el previo, el debate y el postedebate.
Los debates se ganan antes de debatir. Cada uno es distinto y tiene su lógica. Por ejemplo, en el primero del 2024 no sé si hay ganador, pero lo seguro es que hay una perdedora.
Ganaron Claudia porque no pierde y Máynez porque crece en conocimiento de su persona, quien no puede decir que gana es Xóchitl a quien le faltó preparación previa y eso se demostró en su manejo corporal, tanto con las cámaras como en sus expresiones, sin olvidar sus palabras como cuando se dirige a los muertos.

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