mié. May 6th, 2026

Luz María Ortiz Quintos

En los últimos días se han intensificado las amenazas de tiroteos en escuelas, situación que ha puesto en alerta a las autoridades, quienes han establecido revisiones periódicas fuera de sus programas habituales, ante la delicadeza del contexto.

Afortunadamente, estas amenazas no se han concretado; sin embargo, la autoridad no puede omitir su responsabilidad de actuar ante cualquier señal de riesgo.

Por otro lado, resulta contradictorio que, mientras algunos legisladores proponen llevar internet de calidad a las escuelas, también plantean restringir su uso.

La raíz del problema relacionado con los llamados “retos” en internet no depende únicamente de la disponibilidad del servicio en los planteles. Lo verdaderamente importante es generar conciencia en niños, niñas y adolescentes sobre los riesgos de los contenidos que circulan en redes sociales.

Cada familia es responsable de la formación y el comportamiento de sus hijos: lo que ven, lo que hacen, lo que siguen y lo que promueven en el entorno digital.

Es prácticamente imposible que los menores desconozcan lo que circula en redes sociales; lo que sí es viable es que la educación en casa refuerce reglas, límites, responsabilidades, así como consecuencias ante conductas inapropiadas.

Es necesario fomentar un código de ética que oriente a los menores hacia acciones seguras y responsables.

La crianza se ha vuelto cada vez más compleja: por un lado, se enfatizan los derechos de los menores, pero con frecuencia se dejan de lado sus responsabilidades.

Una educación sana requiere directrices claras que les permitan comprender los riesgos a los que se exponen, especialmente cuando difunden mensajes que pueden poner en peligro a la comunidad educativa.

Hace falta generar mayor conciencia sobre la gravedad de una amenaza. Bajo ninguna circunstancia debe ser vista como un juego o un “reto”.

Para algunos menores puede parecer divertido provocar la suspensión de clases o generar preocupación en padres de familia y autoridades; sin embargo, desconocen la seriedad y el impacto que estas acciones tienen en toda la comunidad educativa y en la sociedad en general.

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