Eleazar Fuentes Gutiérrez
Existe una discusión que pocas veces se dice abiertamente, pero que está presente en prácticamente todas las campañas: ¿quién gana realmente una elección, el político o el consultor?
Durante años se pensó que las elecciones las ganaba únicamente el candidato. Su carisma, su territorio o su cercanía con la gente. Pero la política cambió. Hoy, todo pero absolutamente todo comunica.
La conversación política ya no solamente se juega en la plaza pública o en el recorrido. También se juega en la narrativa, en la percepción y en la manera en cómo un proyecto conecta con la ciudadanía.
Y aquí aparece una figura que muchas veces se minimiza: el consultor político.
Porque detrás de muchos mensajes, campañas y posicionamientos, existe estrategia y lectura política.
Y esto no significa que el consultor sustituya al político. La gente vota personas, sí, pero también la realidad es que buenos perfiles han perdido por comunicar mal o por no entender el momento político.
En política pocas cosas son casualidad.
Por eso quizá la pregunta está mal planteada. No es si gana el político o el consultor.Las campañas modernas se construyen cuando existe liderazgo político, pero también estrategia.
Porque la política sigue siendo de personas, pero hoy también es de percepción.