Cosas del Tony
Por: Antonio Sánchez R.
Existe en el idioma francés una expresión que se acomoda bastante bien a lo que ha sucedido históricamente y que sigue sucediendo actualmente, en la política nacional, incluso me atrevo a decir que en el presente actual, se nos muestra de una manera más cruda, más grotesca.
Laissez-faire (lese fer), cuyo significado es dejar ser, dejar hacer o dejar pasar, es aplicable a muchas situaciones de la vida política de nuestro país, en la que pasan cosas increíbles, hechos que en un determinado momento podrían ser considerados como virtuales delitos pero que al final de cuentas vienen quedando en nada.
Y esto lo señalo porque a muchos meses de distancia de la jornada electoral en la que se cambiará el poder legislativo federal, los poderes legislativos de varios estados, algunas gubernaturas y miles de alcaldías, ya “hay candidatos” haciendo ruido, tanto ruido, que prácticamente se puede decir que ya están en plena campaña electoral.
Con el simple hecho de que tal o cual individuo o “individua” sea señalado como pre candidato o candidato o hasta aspirante a determinado puesto de elección popular, se está transgrediendo el marco legal del juego electoral; hay una descarada violación a la Ley Electoral, en la cual se encuentra escrito todo en torno a la participación de ciudadanos en las elecciones, ya sea como candidatos o como parte del sistema para vigilar, organizar, desarrollar y hasta la obtención de los resultados de la elección.
Nadie, se supone, puede realizar lo que se califica como “actos anticipados de campaña” y quien incurra en ello, debería de ser dascalificado, eliminado, borrado de la elección en la que haya participado. En teoría así está dispuesto en la ley, pero en realidad esa disposición viene a quedar en simple letra muerta, ya que en cada elección tal disposición no se respeta para nada, pues muchos, demasiados candidatos hacen caso omiso y se adelantan con mucha anticipación a la jornada electoral.
Supuestamente la ley marca los tiempos para el inicio de campañas internas, esto es, para los procesos de selección dentro de los partidos políticos y se tienen reglas para quienes vayan como candidatos independientes. Pero existen casos en los que ciertos candidatos han decidido “brincarse las trancas” e irse, como quien dice, “por la libre” y al final de cuentas, nada ha sucedido.
Todos llegan tranquilos hasta la elección y pese a que a la hora de presentación de inconformidades se les señale como violadores al impedimento de hacer campañas adelantadas, no son sancionados y ni siquiera se les amonesta ni nada por el estilo, quedando todo en un vergonzoso “borrón y cuenta nueva”.
Sólo como referencia en torno a lo que les menciono, salta a mi memoria la elección para gobernador de 2015, en la que Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, alias “El Bronco” consiguió más de un millón de votos y no le hicieron absolutamente nada, pese a que existieron pruebas fehacientes de que había arrancado su campaña casi un mes antes de que se diera la voz de arranque.
Actualmente, hay alcaldes que se están auto promoviendo ya sea para la gubernatura o bien para alguna diputación federal o local. Los casos abundan y los nombres también y la promoción es, en algunos casos, muuuy descarada, al grado de que podría presentarse para una disputa legal, aunque sabiendo de antemano que la autoridad electoral no moverá un dedo para ello.
Dejarán ser, dejarán pasar, dejarán hacer, de acuerdo al vocablo francés y todo seguirá siendo igual que siempre, “eternamente por siempre jamás”, como decía don Fernando Soler en “La oveja negra”. ¿Y qué se puede esperar de estos “árbitros electorales” que, tomando como pretexto el Mundial, se van a recetar 60 días de “home office”?