Luz María Ortiz Quintos
Hemos vivido días de gran celebración gracias al Mundial de Fútbol 2026. Al hacer un balance de lo ocurrido, podemos identificar tanto aciertos como áreas de oportunidad.
Entre los aspectos positivos destaca el reencuentro de las personas. Amigos, familias, vecinos y compañeros de trabajo volvieron a reunirse, unidos por un mismo deseo: ver ganar a México. Incluso aquellas voces que con frecuencia se dividen por diferencias sociales, preferencias deportivas, convicciones políticas o ideológicas compartieron, por unos momentos, la misma ilusión y la misma esperanza.
Sin embargo, también quedaron evidentes importantes áreas de oportunidad. Aún nos falta fortalecer la responsabilidad cívica durante los eventos públicos y masivos. En diversas ocasiones, las autoridades fueron rebasadas por las multitudes y, lamentablemente, hubo pérdidas humanas, además de personas lesionadas durante los operativos para dispersar a quienes retaban a la autoridad. Son hechos que no deberían presentarse bajo ninguna circunstancia.
El deporte, por sí mismo, representa una extraordinaria oportunidad para fortalecer la unidad, la solidaridad y el sentido de pertenencia. No obstante, esa misma pasión debe ir acompañada de responsabilidad y autocontrol, para que las celebraciones sean motivo de alegría y no de tragedia.
Hoy ganó la afición por su entrega, entusiasmo y sacrificio para apoyar a la Selección Mexicana. Ganamos los mexicanos al demostrar que sí podemos unirnos alrededor de una causa común. Esa capacidad de coincidir, respetarnos y trabajar juntos constituye un gran ejemplo del ejercicio ciudadano que puede ayudar a recuperar un México más unido, participativo y democrático.
La gran pregunta es: ¿qué sigue después de la celebración? El verdadero reto consiste en trasladar esa unidad que vivimos durante el Mundial a la vida cotidiana. Si somos capaces de organizarnos, colaborar y actuar con responsabilidad no solo para apoyar a una selección, sino también para construir mejores comunidades, habremos obtenido una victoria mucho más importante que cualquier campeonato.