mié. Jul 22nd, 2026

Vivimos en una cultura que celebra la autosuficiencia y nos convence de que todo lo que somos es fruto exclusivo de nuestro esfuerzo. Sin embargo, esa idea suele ir acompañada de una creciente sensación de vacío, ansiedad y pérdida de propósito. Tal vez hemos olvidado una verdad esencial: la gratitud comienza cuando reconocemos que la vida no nos pertenece, sino que es un regalo de Dios.
El Salmo 100:3 nos recuerda: “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.” No somos el resultado del azar ni de nuestra propia capacidad. Somos obra del Creador, quien nos dio vida, propósito y dirección.
Cuando nos alejamos de Dios, con frecuencia experimentamos las consecuencias de caminar según nuestro propio criterio. Pero el Buen Pastor no deja de buscar a quien se ha extraviado. Su llamado sigue siendo el mismo: volver al redil, donde hay seguridad, descanso y esperanza.
La verdadera gratitud no consiste solo en agradecer las bendiciones recibidas. Es reconocer cada día que dependemos de Dios y que Su mano ha sostenido nuestra historia mucho más de lo que alcanzamos a comprender. Quizá la paz que tanto buscamos comienza con una sencilla confesión: “Señor, gracias porque todo lo que soy y todo lo que tengo proviene de Ti.”
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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Por Admin

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