Luz María Ortiz Quintos
Según datos recientes de la UNESCO, más de 100 sistemas educativos en el mundo —alrededor del 58 %— han prohibido o restringido el uso de teléfonos celulares en las escuelas con el propósito de mejorar la atención de los estudiantes, prevenir el ciberacoso y fomentar una mejor convivencia escolar.
Algunos ejemplos son:
Países Bajos: veto al uso de teléfonos celulares, tabletas y relojes inteligentes en aulas, pasillos y, en muchos casos, durante los recreos, mediante un acuerdo nacional.
Francia: prohibición del uso de teléfonos móviles en los centros de educación primaria y secundaria.
China: prohibición de dispositivos móviles personales en las aulas desde 2021.
Nueva Zelanda: regulación nacional para restringir el uso de teléfonos celulares en todas las escuelas, con el objetivo de disminuir las conductas disruptivas y favorecer el aprendizaje.
Otros países: Australia, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Italia, Brasil, Chile, Bolivia y Costa Rica también han implementado prohibiciones o fuertes restricciones al uso de dispositivos móviles en los centros escolares.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que el Gobierno Federal impulsa lineamientos para regular el uso de teléfonos celulares en las escuelas de educación básica de todo el país y prevé que, antes de finalizar el año, todos los estados adopten criterios similares. Explicó que Guanajuato ya cuenta con una regulación y se suma a otros estados que han implementado medidas para fomentar un uso responsable de la tecnología.
La propuesta contempla regular el uso de los dispositivos durante el horario escolar, con excepciones para actividades pedagógicas o para estudiantes con necesidades específicas. Además, cada plantel podrá establecer reglas internas conforme a los lineamientos estatales y federales, mientras que especialistas y autoridades educativas participarán en la elaboración de las normas con base en la evidencia científica.
La presidenta aclaró que la medida no representa una prohibición absoluta del uso de los teléfonos celulares, sino que busca equilibrar el aprovechamiento de la tecnología con la protección del bienestar físico, emocional y social de niñas, niños y adolescentes, reduciendo riesgos como la adicción a las pantallas, la ansiedad, el ciberacoso y las afectaciones al rendimiento escolar.
Considero que esta medida es conveniente. Entre sus principales beneficios destacan la disminución de las distracciones durante las clases, la prevención del acoso escolar y del ciberacoso, la reducción de la toma y difusión de fotografías o videos sin consentimiento, así como el fortalecimiento de la convivencia entre los estudiantes.
Particularmente en la educación básica, los alumnos no requieren un teléfono celular para el desarrollo de sus actividades escolares cotidianas. En esta etapa es más importante privilegiar la atención en el aula, la interacción con sus compañeros y el aprendizaje, utilizando la tecnología únicamente cuando tenga un propósito pedagógico claramente definido.